Ajuste de personal

En medio de su crisis, Bodegas Bianchi recurre a despidos y retiros voluntarios

Ya se desvincularon 17 trabajadores. Para Bodegas Bianchi, los retiros voluntarios son "una alternativa adicional". Cómo sigue el proceso para superar la crisis

Para la bodega sanrafaelina, con un mercado interno de años y exportaciones a más de 40 países, los problemas comenzaron con una serie de cheques que no pudo saldar y que ya suman un pasivo superior a los U$S350 millones. Una crisis agudizada por la caída del consumo de vino que golpea a toda la industria.

Así, en los últimos días desvinculó a 17 trabajadores. Otro capítulo del proceso de "reordenamiento financiero" iniciado en enero para evitar el concurso de acreedores, con los cuales Bianchi había acordado un período de "standstill" (evitar acciones judiciales de cobro de deudas) a principios de junio.

Pero al parecer fue insuficiente. Por eso la firma reconoce haber adoptado "distintas medidas destinadas a consolidar una operación más eficiente, preservar la sustentabilidad del negocio y sentar las bases para su crecimiento de largo plazo".

Cómo sigue el proceso de ajuste de personal en Bianchi

Sobre los despidos, desde la bodega sureña lo definieron como la "desvinculación de un número acotado de colaboradores". Y sin precisar forma de pago, aseguraron que "las indemnizaciones han sido puestas a disposición dentro del marco de la legislación laboral vigente".

Pero el plan de ajuste del personal no terminó ahí. De hecho, Bianchi abrió un programa de retiros voluntarios como "alternativa adicional", con lo cual no se descarta que los despidos continúen y la plantilla que llegó a superar los 300 empleados en un mejor momento se reduzca ostensiblemente.

"Como parte de esta reorganización, se realizó una adecuación de la estructura y de procesos internos, con el objetivo de optimizar recursos y acompañar la evolución del negocio", resumieron con relación a los retiros voluntarios, cuyas condiciones y nivel de adhesión de los trabajadores tampoco trascendieron.

Mientras tanto, a través de un comunicado el establecimiento reafirmó que la actividad comercial y productiva sigue con normalidad. Y que mantiene "un compromiso con los clientes, proveedores, colaboradores y consumidores".

Los cambios en la bodega: adiós al CEO y otros directivos

En medio de las urgencias, del riguroso recorte de gastos no se salva nadie. Al punto que significó la salida de casi todo su directorio.

De hecho, la estructura gerencial que hasta 2025 manejaba a Bodegas Bianchi dejó de existir. El primer cambio fue el del CEO, un cargo que quedó vacante tras la salida en mayo de Pablo Glogger, el último en ocuparlo, quien a su vez había reemplazado a Rafael Calderón, el máximo responsable durante los últimos años.

También quedaron afuera del esquema otros directores de área. Y como una empresa que se alejó demasiado de sus fundadores, el manejo de la compañía volvió a manos de la familia.

Por estos días, los pilotos de tormenta son ni más ni menos que la tercera generación de los Bianchi. Ellos son los hijos de Silvia y Raúl Bianchi, herederos del fundador don Enzo, y de Aurelio Stradella. El tiempo dirá si la rienda corta que intentan llevar los primos saca a la centenaria bodega nuevamente a flote.

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