En medio de una crisis financiera desatada meses atrás, Bodegas Bianchi logró un acuerdo determinante para su futuro: si renegocia la deuda acumulada con sus acreedores podrá evitar el camino hacia el concurso preventivo o la quiebra.
Todo surge de una propuesta de "standstill" que la bodega de San Rafael le hizo a acreedores financieros para intentar reestructurar unos U$S350 millones. Una figura que le permite frenar acciones de cobro y así ganar tiempo bajo ciertas condiciones.
Aunque arrastra problemas desde hace más de un año, el 5 de febrero pasado Bianchi había blanqueado un escenario de "estrés financiero". Y lo atribuyó al "contexto macroeconómico" que afecta "a toda la industria vitivinícola".
Fue entonces que el directorio, encabezado por su presidente Rafael García Bianchi, resolvió iniciar un "reperfilamiento de pasivos". Un último recurso para eludir el procedimiento de crisis que suele derivar en la apertura de un concurso.
El propósito declarado fue "preservar el valor del negocio". Algo que, 4 meses después deviene en un primer acuerdo para congelar intimaciones y negociar un pasivo bancario de más de $17.000 millones, incluído un 10% en cheques rechazados.
Qué es el "standstill" y por qué le sirve a Bianchi
En este sentido, el viernes 5 de junio la sociedad logró que sus acreedores financieros adhirieran a una primera propuesta, dentro de un plazo de negociación que la empresa no precisó.
"Se enmarca en los esfuerzos por reordenar pasivos con proveedores, con quienes la Sociedad se encuentra negociando alternativas de solución", señaló García Bianchi en un comunicado dado a conocer este lunes 7.
Según García Bianchi el acuerdo prevé "un período de suspensión de acciones y el compromiso de negociar de buena fe el reperfilamiento" de la deuda que mantiene la bodega sureña.
Standstill (en inglés punto muerto, o paralización) es una pausa o congelamiento temporal de una situación. En concreto, al paralizar acciones (en algunos casos montos) evita que los intereses sigan devengándose y los acreedores no accionen.
Es algo así como "esperar para ver" cómo salir de la crisis. Una última carta para evitar el default y recurrir a la Justicia vía concurso o en el peor de los casos la quiebra.





