Antonio Rivero es un mendocino que por cuestiones de la vida terminó en el sur del país, más precisamente en Puerto Deseado, Santa Cruz.
Con el corazón aún en , le inculcó a su familia el amor por su tierra natal. Y fue así como le prometió a su hija Tatiana un premio muy particular tras un buen año de estudios: presenciar la fiesta de la por primera vez.
Tatiana logró el objetivo y sacó todas las materias de la facultad. Así que papá Antonio cumplió y la familia entera pudo presenciar el espectáculo mendocino por excelencia, desde las gradas del sector Tempranillo.
"Hace 25 años que no venía a la Vendimia, aunque allá la seguimos todos los años por el canal público", confesó Antonio.
"Es hermoso, fuimos a ver todo, el Carrusel, la Vía Blanca. Si bien el sueño de ser reina allá también se vive, es algo totalmente distinto a lo que vemos allá en el Sur", destacó Tatiana en la previa de su debut vendimial.
Y agregó: "Volvería a venir, me encanta".
