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Día Internacional de la Eliminación de Violencia contra la Mujer

La violencia aceptada: solo 5 de cada 10 mujeres tienen empleo y cobran 25% menos que los hombres

Editado por Enrique Pfaab
pfaab.enrique@grupoamerica.com.ar

Hay un acto de violencia, un acto discriminatorio contra la mujer que todavía pocos condenan o, al menos, que la mayoría toma como natural: las dificultades para logar un empleo formal y que sea remunerado igual que el trabajo de un hombre. Esto ocurre en todo el mundo y en los países de América Latina es especialmente notorio.

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La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informó a mediados de este año que en la Argentina “un 75% del trabajo doméstico se desarrolla en negro en el país, entre otras diferencias significativas que marcan la brecha entre hombres y mujeres en el mercado laboral, como ser menor remuneración a igual tarea, falta de acceso a cargos ejecutivos, violencia, acoso y empleo en negro”, dijo Pedro Américo Furtado de Oliveira, responsable máximo de la organización en el país.

Según el informe, sólo 5 de cada 10 mujeres participan del empleo y, en promedio, ganan un 25 % menos que los varones por la misma tarea.
En 1919, cuando se creó la OIT, que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados miembros, adoptó los primeros convenios sobre las mujeres y 100 años después se sigue denunciando enormes desigualdades.

Furtado de Oliveira remarcó “la necesidad de establecer igualdad y protección frente a conductas y lenguajes ofensivos sobre género, orientación sexual, raza, religión, discapacidad o salud”.

Entre las variantes que certifican la falta de equidad laboral aparecen, según la OIT: desigual reparto de las tareas del cuidado; participación en el empleo; segregación ocupacional; brecha salarial, y acceso a puestos jerárquicos. Del total de personas en edad de trabajar 7 de cada 10 varones participan de la fuerza laboral frente a 5 de cada 10 mujeres que lo hacen. Ellas sufren notoria desventaja: hay un 44 % de mujeres ocupadas versus un 64 % de varones.

El agravante que remarcó la OIT es que también las mujeres son quienes llevan a cabo la mayor parte de las tareas de cuidado y hogar, lo cual limita sus chances para obtener empleo e incluso este trabajo del cuidado es realizado por niñas.

El empleo en negro también las afecta en mayor medida, si consideramos la tasa de empleo no registrado del 37 % comparada con 32 % para los varones. El 75 % del millón de trabajadoras domésticas en Argentina son informales.

En todo el continente

En México el aporte del trabajo no remunerado que se realiza en los hogares, desarrollado principalmente por las mujeres, es equivalente al 24,2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de ese país, un porcentaje mayor de lo que genera el petróleo en México, según datos de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL).

Según este estudio, el 78% de las mexicanas con trabajo lo hace en negro.

En Mendoza

En Mendoza, la docente Ana Ratchitzky, que es parte de la coordinación del Espacio de Género del Movimiento Popular La Dignidad, que a su vez integra la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), contó que “nosotros trabajamos en el territorio, junto a otras organizaciones, y observamos que las compañeras, muchas veces por no decir siempre, por vivir en barrios populares, viven discriminadas y no tienen acceso al trabajo formal”.

“El trabajo informal en el que están insertas la mayoría de las mujeres para sobrevivir el día a día, es muy difícil de enmarcar dentro de las opciones de formalización, como serían las cooperativas, las pymes o los microemprendimientos”. “El trabajo informal en el que están insertas la mayoría de las mujeres para sobrevivir el día a día, es muy difícil de enmarcar dentro de las opciones de formalización, como serían las cooperativas, las pymes o los microemprendimientos”.

Ana Ratchitzky, del Espacio de Género del Movimiento Popular La Dignidad

Esta dificultad de formalización, “se profundiza por la condición de pobreza, por estar en barrios populares, en barrios donde el Estado no llega y en donde se dificulta acceder a la salud, a la educación, al transporte…”. Un círculo vicioso.

Ratchitzky sostuvo que “la lucha que nosotros tenemos, es la de impulsar las economías populares, los trabajos sin patrón, para que las vecinas puedan salir de esa situación de vulnerabilidad”.

Indicó que la informalidad laboral de las comunidades, pero especialmente de las mujeres, va en crecimiento e indicó que “en los barrios populares más del 90 % tiene trabajos informales”.

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