Un motín, un grupo de fugitivos británicos huye de las autoridades. Divisan una isla desierta y deciden esconderse allí. Queman el barco que los llevó para no ser descubiertos y sin querer, encuentran su propio hogar. Las Islas Pitcairn son las dueñas de esta historia ocurrida en 1790. En la actualidad, unos 40 descendientes de esos fugitivos viven en el lugar y han sabido hacer del turismo marítimo la principal actividad del lugar.
Unos fugitivos se escondieron en una isla desierta y 200 años después la convirtieron en una atracción turística
Estas islas fueron descubiertas por un grupo de personas que escapaban del Imperio Británico y todas las personas que viven allí son descendientes de ese grupo de fugitivos

Las Islas Pitcairn se encuentran en el océano Pacífico. Su historia, como la de aquellos fugitivos, es muy singular y hoy forma parte de sus poblados.
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La historia de las Islas Pitcairn y el motín que la inició
En el año 1790, un grupo de amotinados del barco británico HMS Bounty llegó a esta isla. Se encontraba desierta. Además de los fugitivos, con ellos también viajaban hombres y mujeres polinesias que no querían vivir bajo el control de la Corona.
La isla, de repente, pareció la solución ideal, pero había un problema. Al estar deshabitada, cualquiera de los miembros del grupo podía arrepentirse del esfuerzo y sacrificio que iban a tener que hacer y delatar dónde se encontraban, por lo que decidieron quemar el barco que los había llevado y obligar a todos a levantar su propia sociedad, la que sigue hasta la actualidad.
El presente de la sociedad en la isla
Durante décadas, la sociedad que construyeron estos fugitivos se mantuvo aislada del resto del mundo. Eso fue cambiando con el tiempo y también esto trajo la posibilidad de que muchas personas abandonaran el lugar.
En la actualidad, se calcula que la población de esta isla es de apenas unas 40 personas, pero todos ellos son descendientes directos de aquellos amotinados y de las mujeres polinesias que los acompañaron en 1790.
Al ser tan pocos pobladores, las Islas Pitcairn no cuentan con una pista de aterrizaje ni tampoco con un puerto de aguas profundas; sin embargo, han sabido construir una industria basada en el turismo.
Es así que aprovechan los viajes en cruceros y yates internacionales, que se ven obligados a anclar a una distancia prudente de la costa. Una vez allí, los propios isleños se trasladan en barcas para trasladar a los turistas y les ofrecen visitas guiadas por el islote y productos artesanales del lugar.
Con el paso del tiempo, han sabido perfeccionar este método y esta industria, haciendo que sea el sistema de subsistencia de todos los descendientes de aquellos fugitivos que llegaron a una isla desierta hace más de 200 años y decidieron que fuese su hogar.
En pocas palabras
- Motín y escape: Fugitivos británicos y polinesios se escondieron en una isla desierta en 1790.
- Origen de la sociedad: Quemaron su barco, fundando una comunidad aislada que hoy vive del turismo.
- Actualidad: Unos 40 descendientes habitan las Islas Pitcairn, ofreciendo visitas guiadas a cruceristas.