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Llevaron 30 mangostas a una isla para combatir víboras: tardaron 40 años en corregir el error

Tras 40 años, Japón logró erradicar una especie invasora de mangostas introducida para combatir víboras, permitiendo la recuperación de la fauna nativa

Durante décadas, en los bosques de Amami-Oshima, una isla japonesa de 712 kilómetros cuadrados, hubo una amenaza que había llegado desde afuera. Se trataba de un animal conocido como la mangosta india.

Fue introducida a la isla en 1979, cuando alrededor de 30 ejemplares fueron llevados desde Okinawa con la intención de controlar a las víboras habu y otras plagas. El resultado fue exactamente el contrario al esperado.

Las mangostas encontraron en la isla un ecosistema sin defensas frente a un nuevo depredador

Comenzaron a alimentarse de ranas, roedores y otros animales, entre ellos el conejo de Amami, un mamífero que solo vive en Amami-Oshima y la cercana Tokunoshima. La especie, de aspecto prehistórico y hábitos principalmente nocturnos, quedó expuesta a una amenaza que no había existido durante su evolución.

Para el año 2000 se estimaba que había alrededor de 10.000 mangostas en la isla. Ese mismo año comenzó un programa de erradicación que después incorporó a los llamados Amami Mongoose Busters, un equipo especializado que utilizó trampas, cámaras y perros entrenados para detectar a los animales.

40 años de lucha contra una especie invasora en una isla de Japón

El proceso llevó décadas. La última mangosta fue capturada en abril de 2018 y, desde entonces, no volvió a aparecer evidencia clara de ejemplares vivos. El gobierno japonés mantuvo los controles durante años porque encontrar cero animales no significa necesariamente que una población haya desaparecido. En 2024, dos modelos científicos calcularon una probabilidad de erradicación de 99,7% y 98,9%, respectivamente, y Japón declaró oficialmente eliminada la especie de la isla.

Lo importante ocurrió mientras las mangostas desaparecían. Los científicos comenzaron a registrar señales de recuperación entre distintas especies nativas. El área de distribución del conejo de Amami y de la rata de pelo largo de Ryukyu llegó a expandirse hasta 8 kilómetros entre 2011 y 2017, mientras también se observaba una recuperación de distintas especies de ranas.

El caso convirtió a Amami-Oshima en un ejemplo de restauración ecológica a gran escala. La isla forma parte del sitio de Patrimonio Mundial de la Unesco reconocido en 2021 por su biodiversidad.

En pocas palabras

  • Japón erradicó mangostas: Tras 40 años, se eliminó una especie invasora introducida para controlar víboras en la isla Amami-Oshima.
  • Impacto ecológico: La introducción de 30 mangostas en 1979 afectó gravemente la fauna nativa, especialmente al conejo de Amami.
  • Recuperación de fauna: La erradicación permitió la recuperación de especies nativas y la expansión de su hábitat en la isla, reconocida por su biodiversidad.
Resumen generado por Thinkindot AI

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