Una huelga de ferrocarriles y una invasión nazi fueron el desencadenante fatal para la falta de comida en 1944. La hambruna hizo estragos en la gente, a tal punto que las personas se alimentaban de tulipanes para no morir de hambre. Sin embargo, en medio de la crisis un médico rural descubrió el origen de un problema mundial: la celiaquía.
Una hambruna provocada por nazis hizo que la celiaquía hoy sea una enfermedad que sufren millones de personas
En plena Segunda Guerra Mundial, las catástrofes acontecidas permitió evidenciar un hallazgo muy presente actualmente: la celiaquía

Una hambruna provocada por nazis hizo que la celiaquía hoy sea una enfermedad que sufren millones de personas. Foto Mujeres con Ciencia
El humano cultiva trigo desde hace casi miles de años, fue y sigue siendo una gran base de nuestra alimentación. Pero todo cambió cuando la ciencia entendió que lo que para la mayoría es un alimento vital, para un grupo de personas era un enemigo que los mataba lentamente. Pero ¿cómo se descubrió?
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En plena catástrofe mundial, un caso particular tuvo lugar en un hospital infantil y dio un giro mundial dando respuesta a una problemática que abunda hoy en día.
Cabe aclarar que para esa época, la medicina aún no estaba tan especializada en problemas de la panza y las familias poderosas aplicaban la “dieta de la banana” porque la fruta aliviaba el dolor de panza después de comer pan. Pero esta suerte no la tenían todos y comer pan en algunos casos era lo que la familia podía darle a sus hijos.
Con el bloqueo nazi, además, no había bananas y trigo tampoco. Allí fue cuando un pediatra descubrió un milagro en los niños con desnutrición crónica y con problemas estomacales: a falta de trigo, harina y con una hambruna que desbordaba, ningún niño se enfermaba ni moría.
El pediatra Willem Karel Dicke llegó a la conclusión de que el problema no era una debilidad general del estómago, sino una reacción directa a la harina de trigo y de centeno. Había descubierto la causa de la celiaquía y a raíz de ese enorme hallazgo fue nominado al Premio Nobel de Medicina en 1862.