Mundo animal

Una araña construye por horas la trampa para que la presa active su propia captura en milisegundos

Una nueva especie de araña convierte el ataque de una hormiga en el detonante de una de las trampas más sofisticadas conocidas en la naturaleza

Editado por Martina Baiardi
baiardi.martina@diariouno.com.ar

Las arañas son unos de los artrópodos más temidos e inteligentes y durante millones de años han ido desarrollando estrategias como camuflaje, telas capaces de inmovilizar presas mucho mayores que ellas y una forma de ataque que asombra al mundo: su trampa de seda parece desafiar la ingeniería natural.

Un equipo científico ha identificado a la especie de araña que parece desafiar la ingeniería natural. Se trata de una tejedora que usa su compleja estructura para acumular energía y convertir el ataque de una hormiga en el detonante de una de las trampas más sofisticadas conocidas en la naturaleza: la Propostira.

Una araña construye por horas la trampa para que la presa active su propia captura en milisegundos

La araña construye una estructura cónica de seda tensada que funciona como una catapulta capaz de lanzar por los aires a las hormigas verdes.

Los científicos buscaban conocer una combinación de especialización ecológica y rendimiento biomecánico que no se había documentado hasta el momento. Para lograrlo, analizaron cómo una diminuta araña del género Propostira construye una especie de catapulta de seda diseñada para capturar un único tipo de presa: la agresiva hormiga verde (Oecophylla smaragdina).

La araña fue apodada "araña ballesta" precisamente por el principio físico que emplea la tejedora, muy similar al de las antiguas máquinas de guerra capaces de lanzar proyectiles mediante energía almacenada.

¿Pero cómo puede un animal tan pequeño ser tan capaz como una máquina? Bien, básicamente usa la estrategia para capaz antes que la presa de señales. Por el día, estas se ocultan bajo las hojas de los árboles donde viven las hormigas verdes (una especie muy territorial y agresiva de los bosques australianos).

En la noche abandonan su refugio y su trabajo comienza: desciende hasta unos 50 centímetros por debajo de su refugio y va fijando entre 15 y 60 hilos de seda tensados sobre una hoja, una rama o incluso el suelo del bosque.

Este sistema permite a la araña capturar hormigas peligrosas de una en una, lejos del rastro y del resto de la colonia.

Esos filamentos forman una estructura cónica tensa y luego envuelven ese cono con una seda mucho más fina. Posteriormente, la araña permanece inmóvil esperando el milagro de su construcción.

Su trampa es tan increíble que a esta especie de araña no le hace falta accionarla, es decir, son las propias hormigas verdes las que desencadenan el mecanismo.

Según la investigación publicada en la revista Current Biology, las hormigas se acercan al cono de seda, levantan el abdomen en actitud defensiva y fatalmente muerden la estructura.

La mordida desprende el cono del punto de anclaje y libera de golpe toda la energía acumulada en los hilos tensados. Entonces, en milisegundos, la hormiga sale despedida hacia arriba mientras continúa sujetando el cono con sus mandíbulas.

Finalmente, la presa es impulsada hasta la telaraña principal y la araña abandona su posición para envolver a la hormiga con seda antes de alimentarse.

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