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Descubrimiento

Un equipo liderado por Horacio Chiavazza halló restos arqueológicos en la Plaza Juan Francisco Cobo

Una serie de excavaciones ya revelaron pisos empedrados, muros de adobe con revoques pintados y antiguas canalizaciones de riego en la plaza de la Ciudad

Por Redacción de UNO

Hay ciudades que guardan su historia en los museos. Mendoza la tiene enterrada bajo sus propias plazas. En la Plaza Juan Francisco Cobo, en pleno corazón de la Ciudad, un equipo de arqueólogos trabaja debajo de la tierra para recuperar lo que el tiempo fue cubriendo capa a capa: pisos de piedra, muros de adobe, canales de riego y otros vestigios del pasado.

Los hallazgos reconstruyen siglos de ocupación de uno de los espacios públicos más antiguos de la city mendocina.

Las excavaciones están encabezadas por el arqueólogo Horacio Chiavazza y forman parte de las obras de recuperación y puesta en valor del espacio público que lleva adelante la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza. Lo que arrancó como una intervención de mejora de accesibilidad urbana se convirtió, casi inevitablemente, en una ventana abierta a otras épocas.

plaza cobo

Se harán tareas de remodelación en la plaza Cobo.

Una plaza con siglos de historia encima

Plaza Cobo figura como tal en los planos municipales desde 1940, pero su historia es considerablemente más larga y más densa que lo que sugiere esa fecha. Las investigaciones históricas y arqueológicas previas al inicio de los trabajos ya anticipaban que el sector había tenido múltiples usos a lo largo del tiempo, y las excavaciones actuales están confirmando esa hipótesis con evidencia concreta.

Después del terremoto de 1861, que destruyó la ciudad colonial y obligó a reconstruirla desde cero, el área donde hoy se asienta Plaza Cobo funcionó como un terreno baldío durante años.

A comienzos del siglo XX, el lugar albergó un mercado de abastos, un espacio de intercambio comercial que era, en esa época, uno de los nodos de la vida cotidiana del barrio.

Y aún más atrás en el tiempo, los registros históricos sugieren la posible existencia de antiguos cuarteles militares en la zona, con referencias que se remontan al siglo XIX, cuando Mendoza era un enclave estratégico en la ruta hacia Chile y el sur del continente.

Cada una de esas etapas dejó su marca en el subsuelo. Y el equipo de Chiavazza está encontrando esas marcas una a una.

plazo cobo obras

Los trabajos continúan en la plaza Cobo.

Lo que la tierra devuelve

Los trabajos se concentran especialmente en los ángulos noroeste y noreste de la plaza, sectores con alto potencial arqueológico que coinciden con las zonas donde se proyectan mejoras de accesibilidad.

Allí, las excavaciones sacaron a la luz restos materiales que los especialistas califican como significativos: pisos empedrados que hablan de espacios de circulación formalmente construidos, muros de adobe con revoques pintados que sugieren la presencia de estructuras habitacionales o institucionales de cierta envergadura, y antiguas canalizaciones de riego que recuerdan que Mendoza fue, antes que cualquier otra cosa, una ciudad construida alrededor del agua.

Cada uno de estos elementos corresponde a una etapa distinta de ocupación y transformación del espacio. Los arqueólogos trabajan con la paciencia y la precisión que exige el oficio: documentan, fotografían, registran y analizan cada hallazgo antes de avanzar hacia la capa siguiente, sabiendo que lo que está debajo puede ser tan o más relevante que lo que ya encontraron.

Embed - Imagenes de las excavaciones en la Plaza Cobo

La historia que precede a la Ciudad de Mendoza

Uno de los aspectos más llamativos que plantean los investigadores es la posibilidad de que los hallazgos permitan rastrear ocupaciones que son anteriores incluso a la ciudad colonial española.

Los registros sugieren que la zona estuvo vinculada a comunidades originarias antes de la llegada de los conquistadores y de la fundación formal de Mendoza. Si las excavaciones confirman esa hipótesis, plaza Cobo se convertiría en uno de los pocos espacios públicos de la capital donde pueden leerse en simultáneo casi todos los capítulos de la historia del territorio: desde las comunidades prehispánicas hasta el siglo XX.

Esa continuidad histórica es, precisamente, lo que hace que este tipo de trabajos tenga un valor que va más allá de lo académico. Recuperar esos vestigios es también una forma de devolverle a los vecinos una parte de la identidad colectiva que el tiempo y las sucesivas transformaciones urbanas fueron borrando.

Obra pública con memoria

Las tareas en plaza Cobo no son un caso aislado sino parte de una estrategia más amplia que la Ciudad de Mendoza viene desarrollando para articular la obra pública con la investigación histórica y patrimonial. La idea de fondo es que cada intervención urbana puede ser también una oportunidad para rescatar la memoria del lugar, siempre que se trabaje con los protocolos y los equipos adecuados.

Incluso en otros espacios como el ex asilo San Vicente de Paul donde también se registraron hallazgos arqueológicos.

En ese sentido, el modelo que se está aplicando en la plaza Cobo, donde la arqueología no frena la obra sino que la acompaña y la enriquece, podría replicarse en otros espacios públicos de la capital que también guardan historia bajo sus veredas y jardines.

Por lo pronto, mientras los vecinos ven avanzar las mejoras de accesibilidad en la plaza, a pocos centímetros de la superficie un equipo de especialistas sigue excavando con cuidado, consciente de que cada palada puede revelar un nuevo fragmento de lo que esta ciudad fue antes de ser lo que es.

FUENTE: Municipalidad de la Ciudad de Mendoza

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