La crisis financiera de DAMSU, la obra social de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), quedó expuesta en una escena tan absurda como dramática. El investigador del Conicet Alfredo Castro Vázquez pasó horas arriba de una ambulancia porque distintas clínicas y hospitales rechazaban pacientes de la institución a la que le dedicó la vida.
Un científico, afiliado a DAMSU, tuvo que pagar $5.000.000 para que lo aceptaran en un hospital
Alfredo Castro Vázquez, profesor emérito de la UNCuyo y doctor en Biología, terminó internado como particular en el Santa Isabel de Hungría tras ser rechazado en distintas clínicas. Su familia denunció el deterioro de la obra social universitaria

DAMSU son las siglas del Departamento de Asistencia Médico Social Universitario, la obra social de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo).
El científico, doctor en Biología, titular de cátedra en Medicina y profesor emérito de la casa de altos estudios, terminó internado como particular en el Hospital Santa Isabel de Hungría después de una noche de desesperación para su familia.
“Mi hermano deambuló toda la noche en una ambulancia buscando un hospital que lo recibiera”, contó Ignacio Castro, hijo del investigador, en diálogo con Diario UNO.
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Según relató, primero intentaron ingresar a la Clínica de Cuyo y luego al Hospital Italiano. Sin embargo, aseguró que ninguno aceptó recibirlo a través de DAMSU. Incluso, afirmó que desde la central del ECI tampoco conseguían encontrar una institución que tomara pacientes derivados por la obra social universitaria.
“Mi viejo lleva una vida adentro de la universidad”, se quejó Ignacio.
Finalmente, la familia decidió internarlo como paciente particular en el Santa Isabel de Hungría... Pero para poder concretar la internación debieron dejar una garantía económica de $5 millones.
“Es denigrante, francamente”, expresó.
Castro Vázquez sufrió un síncope y permanece internado mientras le realizan distintos estudios médicos para determinar qué ocurrió.
El caso volvió a poner en discusión la situación que atraviesa DAMSU, una obra social que en los últimos meses acumuló reclamos de afiliados por problemas en prestaciones, demoras y dificultades para conseguir atención médica.
“El DAMSU fue una obra social ejemplar. Todos en casa nacimos bajo el DAMSU. Crecimos con eso”, recordó el hijo del científico.
El científico sigue trabajando a sus 80 años
La familia también destacó el vínculo histórico del investigador con la universidad pública mendocina. A sus 80 años, continúa asistiendo al laboratorio y mantiene actividad académica junto a becarios y colegas.
“Mi papá da hasta lo que no tiene por la UNCuyo”, contó Ignacio mientras esperaba novedades médicas en la guardia del hospital.
Y agregó: “Hoy DAMSU, o lo que queda de él, nos jugó una mala pasada. En esos momentos en los que realmente lo necesitás, no estuvo”.
La situación ocurre además en medio de advertencias realizadas desde el propio Rectorado sobre las dificultades financieras que atraviesa la obra social universitaria y el impacto que eso genera sobre el sistema de prestaciones.
Mientras tanto, la familia del científico sigue esperando un diagnóstico definitivo y tratando de resolver, además de la preocupación médica, el enorme costo económico que implicó conseguir una internación fuera de la cobertura de DAMSU.