En todo asado no puede faltar nunca la morcilla y el chorizo, embutidos que encajan a la perfección con todos los cortes de carne que se pueden asar en la parrilla.
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La morcilla, por lo general se sirve al principio del asado junto al chorizo, en la previa de los cortes de carne.
Algunos se vuelven locos con la morcilla. La comen con todo tipo de ensaladas o, simplemente, con pan (morcipan).
Cocinar una morcilla no es muy complicado, pero sí requiere estar atento a algunos puntos, para no servir un producto que se desarme todo y sea un caos comerla.
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Asado: el secreto para que la morcilla no se rompa
Hay una serie de tips básicos que todo buen asador debería tener en cuenta, para no cometer errores, que seguramente lamentará cuando haya que servir el asado.
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No hay nada más rico que una morcilla bien hecha a la parrilla, para comenzar el asado de la mejor manera.
Así se debe cocinar la morcilla para que no se desarme:
- El error más común es colocar la morcilla directamente a las brasas y no debería ser así, ya que el calor directo puede quemar la tripa, haciendo que el embutido se rompa y el relleno comience a quedar desparramado por todas partes.
- Es aconsejable colocar las morcillas bien a la orilla de la parrilla, sin fuego casi, para que se vaya templando y se cocina caliente lentamente. Su tiempo estimado de cocción es de 15 a 20 minutos.
- Algunos hidratan la morcilla antes de llevarla a la parrilla, con el propósito de que la tripa no se seque y se rompa. Además, si se llega a secar al no hidratarla, tiene todos los números para perder su auténtico sabor y cremosidad.
- La morcilla tiene que darse vueltas varias veces en los hierros calientes de la parrilla. La idea es lograr que el calor le pegue bien a todos los rincones de la morcilla y que no quede deformada.






