En tan solo un fin de semana la cotidianidad de miles de italianos y residentes cambió rotundamente. Es que, si bien las noticias sobre el coronavirus son mundialmente divulgadas, las primeras muertes registradas en la península y la rápida propagación del virus, obligaron al gobierno de ese país a tomar medidas restrictivas sobre la libre circulación. Una mendocina nos cuenta cómo vive el día a día desde Milán, donde reside y trabaja como diseñadora.
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Según las autoridades italianas, la región de Lombardía -ubicada en el extremo norte- es donde se ha localizado el foco principal del virus, que ya ha provocado 11 muertes y 322 contagios en todo el país, convirtiéndose de esta forma en el brote más importante fuera de China.
Claudia Betancourt es una diseñadora mendocina de 54 años que vive en la ciudad de Milán, centro metropolitano más poblado de esta región, contó este martes a Diario UNO sobre su sorpresa al enterarse, en la noche del domingo, que las autoridades determinaron el cierre durante una semana de todos los colegios, universidades y la suspensión de eventos públicos y actividades de carácter comercial.
Además, se estableció una cuarentena para los habitantes de 11 municipios: Casalpusterlengo, Codogno, Castiglione d'Adda, Fombio, Maleo, Somaglia, Bertonico, Terranova dei Passerini, Castelgerundo y Sanfiorano, en la región de Lombardía y donde viven cerca de 50.000 personas, y Vo' Euganeo, en Veneto, con 4.000 habitantes.
"Es todo muy reciente, hasta la semana pasada veíamos por televisión lo que ocurría en China pero todo cambió de repente desde el viernes cuando se terminó la semana laboral", narró Betancourt, quien trabaja en una empresa que ya determinó utilizar la modalidad de trabajar desde casa a partir del lunes.
"El fin de semana partimos hacia el campo con unos matrimonios amigos, estábamos conectados y viendo las noticias ya que nos sorprendía cómo los casos en Italia se multiplicaban rápidamente", relató la mujer al explicar las primeras reacciones ante el brote de la enfermedad.
Es que, en un primer momento, muchos entraron en una especie de psicosis generalizada que provocó que los supermercados se desabastecieran con rapidez. "Comenzamos a leer que las tiendas estaban vacías, así que decidimos ir a comprar a un almacén del pueblo para tener algunas provisiones. Allí, si bien todos hablaban del tema, todavía había mercadería", comentó.
La mendocina evaluó como "drásticas" las medidas que se tomaron por parte de las autoridades, debido a que Milán es una ciudad culturalmente muy activa y conocida como "la ciudad de los teatros". Pero todas estas actividades han sido canceladas. Sin embargo, subraya que no le parecen "exageradas" por la rápida propagación que ha demostrado tener este virus.
"Te ves limitada en tu libertad pero está muy bien porque hay que evitar que continúe su expansión", expresó y recalcó en la importancia de tener información en un momento como el que se está viviendo en esa ciudad para evitar el pánico.
