El consumo de suplementos dietarios se disparó en los últimos años, impulsado por redes sociales, marketing y una mayor preocupación por la salud y el bienestar. Sin embargo, especialistas advierten que la información disponible no siempre está respaldada por evidencia científica y que, en la mayoría de las personas sanas, una alimentación saludable es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales.
Suplementos dietarios: qué dice la ciencia sobre su consumo y cuándo realmente son necesarios
El uso de suplementos dietarios crece, pero la evidencia científica advierte que no siempre son necesarios y pueden implicar riesgos sin supervisión profesional

El consumo de suplementos dietarios está impulsado por el marketing y las redes sociales, pero la ciencia advierte sobre riesgos sin la supervisión profesional.
Más consumo, más dudas: qué advierte la ciencia
En una entrevista realizada por EFE, la dietista-nutricionista María Muñoz Yuste, del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, señala que estos productos son accesibles y cada vez más populares, pero no están exentos de riesgos.
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Según la experta, su uso sin supervisión puede generar efectos adversos, interacciones con medicamentos o incluso ocultar problemas de salud que requieren diagnóstico.
Aunque pueden ser útiles en situaciones específicas, Muñoz insiste en que la mayoría de las personas sanas obtiene los nutrientes necesarios a través de una dieta variada y equilibrada. “Muchas veces se consumen sin necesidad real y sin asesoramiento adecuado”, advierte.
Cuándo están indicados los suplementos dietarios
Los suplementos dietarios aportan vitaminas, minerales u otras sustancias con función nutricional, pero no reemplazan una alimentación saludable.
La especialista explica que su uso puede estar indicado en situaciones donde aumentan las necesidades nutricionales o existe riesgo de déficit: embarazo, lactancia, dietas veganas, enfermedades que afectan la absorción, cirugías digestivas o déficits confirmados clínicamente.
También pueden ser necesarios en etapas como menopausia o envejecimiento, siempre con evaluación individualizada. Los grupos que más suelen requerir suplementación incluyen embarazadas, mujeres en perimenopausia y menopausia, personas veganas, adultos mayores y deportistas con requerimientos elevados.
Alimentación saludable: la base de la salud y el bienestar
Muñoz Yuste remarca que una persona sana puede cubrir sus necesidades nutricionales solo con la alimentación. Los alimentos aportan nutrientes junto con fibra, antioxidantes y fitoquímicos que actúan de forma conjunta, algo que los suplementos no pueden replicar.
Además, ciertos nutrientes se absorben mejor cuando provienen de alimentos: la vitamina C mejora la absorción del hierro vegetal, y las grasas saludables favorecen la absorción de vitaminas liposolubles como A, D, E y K. Los suplementos pueden ser útiles para corregir déficits concretos, pero deben entenderse como un complemento, nunca como sustituto de hábitos saludables como una dieta equilibrada, actividad física y buen descanso.
La ciencia es clara: los suplementos dietarios pueden ser herramientas útiles, pero su uso debe ser personalizado, basado en evidencia y supervisado por profesionales.
La base de la salud y el bienestar sigue siendo una alimentación saludable, acompañada de actividad física y hábitos sostenibles. Antes de suplementar, conviene evaluar si realmente existe una necesidad.
FUENTE: EFE
En pocas palabras
- Suplementos dietarios: su consumo crece impulsado por marketing, pero la ciencia advierte sobre riesgos sin supervisión profesional.
- Evidencia científica: la mayoría de las personas sanas cubre necesidades con alimentación saludable; el uso inadecuado puede generar efectos adversos.
- Indicaciones específicas: suplementos son útiles en embarazo, lactancia, dietas veganas, o déficits confirmados, pero no reemplazan una dieta equilibrada.