En los últimos años, el caldo de huesos pasó de receta clásica de abuela a tendencia entre quienes buscan mejorar su salud, sumar proteínas y cuidar la piel. En redes sociales y gimnasios se lo presenta como una fuente poderosa de colágeno, la proteína más abundante del cuerpo humano.
Pero, ¿realmente es un “superalimento”? ¿O hay otras formas igual de efectivas de obtener este nutriente?
Qué es el colágeno y por qué es tan importante para la salud
El colágeno es una proteína estructural esencial. Forma parte de los cartílagos, tendones, huesos, piel y vasos sanguíneos. Su función principal es aportar elasticidad, resistencia y sostén a los tejidos.
Además, interviene en la reparación de tejidos dañados, ayuda a mantener la piel firme e hidratada y actúa como soporte protector en órganos internos.
El cuerpo lo produce de manera natural a partir de aminoácidos que obtenemos en la alimentación. Como toda proteína, depende de una dieta equilibrada para sintetizarse correctamente.
Alimentos ricos en colágeno: no todo es caldo de huesos
Es cierto que el caldo de huesos contiene una buena cantidad de colágeno. También aporta minerales como calcio y magnesio. Sin embargo, no es la única fuente ni necesariamente la más completa.
El colágeno está presente en alimentos de origen animal, especialmente en:
- Piel de pollo y cerdo.
- Cortes con cartílago o tendones.
- Pescado con piel.
- Vísceras y cortes tradicionales como las mollejas y el hígado.
Además, algunos alimentos vegetales como legumbres, frutos secos y semillas no contienen colágeno, pero aportan nutrientes que favorecen su producción.
Nutrientes clave y qué pasa con los suplementos
Para producir colágeno, el organismo necesita también vitamina C y zinc. Estos nutrientes se encuentran en cítricos, tomates, frutos rojos, mariscos, carnes y cereales integrales.
En cuanto a los suplementos de colágeno, los especialistas coinciden en que no siempre son necesarios. Cuando se ingieren, el colágeno se descompone en aminoácidos, que luego el cuerpo utiliza según sus necesidades.
Los estudios sobre su efecto directo en piel y articulaciones muestran resultados variables. Por eso, si la alimentación es variada y rica en proteínas de calidad, podría no hacer falta recurrir a suplementos.
Una mirada más amplia sobre proteínas y salud
Más que enfocarse en un solo alimento “de moda”, la clave está en el patrón alimentario general. No existen superalimentos aislados, sino combinaciones saludables sostenidas en el tiempo.
El caldo de huesos puede ser una opción nutritiva, reconfortante y económica. Pero no reemplaza a una dieta equilibrada ni garantiza por sí solo beneficios extraordinarios.
En tiempos donde las tendencias alimentarias se viralizan rápido, informarse, consultar con especialistas en nutrición y mirar el contexto completo es tan importante como elegir qué ponemos en el plato.
Fuente: EFE Salud.






