Cuando se usa el ajo para condimentar, para cocinar un buen tuco o incluso para hacer frituras, lo más común es cortarlo y tirarlo, la igual que muchas personas ven uno con brote y lo tiran a la basura. Sin embargo, esa parte del vegetal concentra gran cantidad de nutrientes, fibra y compuestos antioxidantes que pueden aprovecharse fácilmente aportando miles de beneficios en diversos usos.
De hecho, hay muchas de ellas que contienen incluso más beneficios que la misma verdura en sí. Pero además de sus aportes nutricionales, guardar y reutilizar este tipo de tallos o brotes ayuda a reducir el desperdicio de alimentos, un hábito que busca ponerse en práctica gracias al poder y beneficios del reciclaje.
Por qué el brote del ajo es un tesoro
El brote del ajo puede parecer un detalle menor, pero en realidad es un pequeño “tesoro” por todo lo que indica y lo que permite hacer, pues este combina vida, utilidad y ahorro en algo que muchos suelen tirar a la basura por si acaso.
Además, cuando un ajo brota, al contrario de lo que todos creen, significa que todavía tiene energía y capacidad de crecer. No hay que tirarlo porque no sirve o está arruinado, sino que en realidad, tiene nutrientes y compuestos beneficiosos significando que está activo biológicamente para reutilizarlo fuera de tu cocina.
Reciclaje: qué hacer con el brote del ajo
Cómo dijimos, el brote del ajo indica que el alimento sigue vivo por lo que sus beneficios siguen activos. Por eso se lo puede aprovechar en infinitas prácticas. Pues aunque su sabor puede volverse intenso y algo amargo para algunas preparaciones culinarias, no es que haya perdido sus propiedades.
Una de las formas más interesantes de darle una segunda vida es como repelente natural gracias a sus compuestos azufrados que ayudan a ahuyentar insectos. Para aprovecharlo eficientemente, se puede triturar el brote junto con el diente y mezclarlo con agua. Luego, se pone en un rociador y se aplica en plantas o rincones donde suelen aparecer plagas.
Otra opción y una de las más usadas es cultivar tu propia planta de ajo. Solo hay que colocar el diente brotado en una maceta con tierra, dejando el brote hacia arriba. Regándolo moderadamente con un poco de sol.
Por último, el brote puede usarse en remedios caseros porque desde la antigüedad el ajo ha sido valorado por sus propiedades antibacterianas y antifúngicas. Algunas personas lo utilizan en preparaciones naturales para fortalecer el sistema inmunológico o como complemento en tratamientos caseros, por ejemplo para los parásitos.






