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Salud mental

Se registran entre 2 y 3 intentos de suicidio por día en Mendoza, la mayoría de jóvenes de hasta 22 años

Los intentos de suicidio comienzan a los 10 u 11 años. El desafío es que la red de salud mental asista la urgencia pero también se pueda hacer prevención

Editado por Paola Alé
ale.paola@diariouno.com.ar

Las cifras oficiales de la provincia revelan una realidad que cada vez preocupa más: Mendoza contabiliza cerca de 850 intentos de suicidio al año. Sin embargo, más allá de la estadística de dos o tres episodios diarios, lo que hoy pone en alerta al sistema de salud es la edad de quienes atraviesan estas crisis. La mitad de los casos involucra a jóvenes de hasta 22 años, y el registro ya alcanza a niños de apenas 10 u 11 años.

Durante 2024, se reportaron 887 intentos de suicidio correspondientes a 818 personas. En 2025, la cifra se mantuvo en 852 casos. Hay una evidente brecha entre la cantidad de episodios y el número de personas que pasaron por un intento de suicidio: esto significa que quien intenta una vez, generalmente reincide.

El mapa de edad es claro: la mayoría es joven. El 78% de los afectados tiene menos de 35 años.

Cómo incide el entorno en las personas con depresión e intentos de suicidio

Para entender qué hay detrás de estas conductas, el director de Salud Mental de Mendoza, Manuel Vilapriño, señala que no existe una causa única. La depresión, vinculada frecuentemente con estos cuadros, es una enfermedad metabólica del cerebro con una base genética, pero que se activa o se frena según lo que sucede afuera.

Manuel Vilapriño psiquiatra

El director de Salud Mental de la provincia, Manuel Vilapriño, explicó cómo se abordan los casos de crisis e intentos de suicidio en el sistema público.

El estrés intenso, ya sea por un evento puntual o por presiones que las personas enfrentan en forma crónica, funciona como un detonante. "El contexto puede ser un protector o un desencadenante", explica el profesional. Aquí entran en juego desde la historia personal y los vínculos familiares hasta las condiciones económicas y los traumas arrastrados por años y no resueltos. Esto aunque parezca que puede pertenecer al mundo de los adultos, no es así, dado que las estadísticas muestran que en la mayoría de los casos, quienes más padecen estas situaciones son adolescentes y jóvenes.

Aunque la depresión suele presentar recaídas en el 60% de los pacientes, el mensaje desde la medicina es concreto: con el tratamiento adecuado, la mayoría logra una recuperación funcional. Esto significa que puede retomar su estilo de vida y volver a sus actividades normales, aunque esto no implica que se encuentre totalmente curado.

Atender la crisis de salud mental también es prevenir

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Apuntar a la prevención es uno de los objetivos de la actual gestión de Salud Mental de la provincia.

Lo que la dirección de Salud Mental de la provincia busca es que el pedido de ayuda no termine inevitablemente en la guardia de un hospital, sino que se resuelva antes, aunque, tal y como lo explicó Vilapriño, la demanda es muy grande y es difícil tender una red de prevención en toda la provincia, pero sí existen estrategias.

Lo que se ha hecho es fortalecer la atención en los centros de salud, apuntando a la detección temprana en casos leves o moderados y también apoyarse en la atención grupal, que es una forma de contener al paciente, generar empatía y optimizar el recurso humano.

Para esto, se han integrado equipos que van más allá del psiquiatra, sumando psicólogos, trabajadores sociales y médicos de familia formados en el tema que acompañan no solo al paciente, sino también a su entorno.

Vilapriño puso énfasis en el funcionamiento de la Red de Salud Mental, en la que actualmente intervienen más de 100 personas, y está integrada por la dirección que él representa y las áreas de salud mental de los hospitales generales, los hospitales monovalentes, el Servicio de Emergencia Coordinado, y hasta el grupo GRIS de la Policía de Mendoza.

Por este motivo, el profesional aclaró que ante una urgencia, un paciente con una crisis de salud mental no puede ser devuelto a su casa porque en un hospital monovalente no hay camas disponibles. "Siempre hay camas, si no se lo puede internar en un lugar, buscamos otro hospital en la red que tenga sitios disponibles", explicó el funcionario.

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