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¿Lo conocías?

San José de Cupertino, el santo de los estudiantes, aviadores y astronautas: su historia y oración

El santo es conocido por su lentitud en el aprendizaje y por su experiencia de levitación, entre otros milagros. ¿Cómo es la oración para los estudiantes?

Editado por Luciano Carluccio
carluccio.luciano@diariouno.com.ar

Nacido en la humilde ciudad de Cupertino, en el reino de Nápoles, José fue el último de los hijos de Félix y Francesca. Su historia de vida hizo que lo conviertan en santo y es a quien, entre otras cosas, hay que rezarle para pedir ayuda en exámenes y estudios.

Pero lo cierto es que Cupertino no solo es reconocido por ser el santo de los estudiantes. También lo es para los aviadores, astronautas y de las personas con discapacidad intelectual. Todo esto tiene una explicación.

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San José de Cupertino, el hombre al que convirtieron en Santo

Nacido en Italia, San José de Cupertino mostró desde temprana edad una torpeza evidente para aprender, y lo cierto es que fue esta misma la que lo llevo a ser rechazado en varias órdenes religiosas.

Cupertino era incluso considerado un estorbo para su madre, y hay quienes dicen que, entre otras cosas, caminaba sin rumbo con la boca abierta. Sí, algo similar a un zombi.

Además de ser rechazado, Cupertino fracasó rotundamente en el oficio de zapatero antes de unirse a los frailes franciscanos conventuales, donde trabajaría inicialmente en el establo, y donde su vida cambiaría por completo.

Después de muchas coincidencias y la ayuda de la Virgen, José recibió la ordenación sacerdotal en 1628. A partir de entonces, los fenómenos extraordinarios que lo rodeaban se multiplicaron.

Cupertino experimentó éxtasis y levitaciones, al punto de elevarse varios metros del suelo al mencionar a Jesús o a María. Justamente, por esto es el santo de aviadores y astronautas. Además, tenía la capacidad de bilocarse, comunicarse con los animales y realizar curaciones solo con la señal de la cruz.

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Pero todo tiene un precio y, como sucedió con Jesucristo, estos fenómenos también atrajeron la envidia y el recelo de algunos, que lo denunciaron ante la Inquisición.

Sin embargo, tras un proceso de tres semanas, finalmente se reconoció su inocencia y la existencia de estos dones como un regalo divino. Finalmente, San José de Cupertino falleció a los 60 años, en 1663, y fue beatificado el 14 de febrero de 1753 por Benedicto XIV y canonizado el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII.

Oración a San José de Cupertino

Querido Santo, purifica mi corazón, transfórmalo y hazlo semejante al tuyo, infunde en mí tu fervor, tu sabiduría y tu fe. Muestra tu bondad ayudándome y yo me esforzaré en imitar tus virtudes. Gloria...

Amable protector mío, el estudio frecuentemente me resulta difícil, duro y aburrido. Tú puedes hacérmelo fácil y agradable. Esperas solamente mi llamada. Yo te prometo un mayor esfuerzo en mis estudios y una vida más digna de tu santidad. Gloria...

Oh Dios, que dispusiste atraerlo todo a tu unigénito Hijo, elevado sobre la tierra en la Cruz, concédenos qué, por los méritos y ejemplos de tu Seráfico Confesor Jose, sobreponiéndonos a todas las terrenas concupiscencias, merezcamos llegar a él, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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