¡No lo sabía!

¿Sabías que hay una isla única en el mundo donde los autos no existen?

Se trata de una isla donde los autos parecieran no existir y es encantadora por sus paisajes, calles silenciosas y tranquilidad

Por su gran extensión, el mundo alberga curiosidades únicas en cada uno de sus rincones. Lugares donde la contaminación es protagonista, otros donde la belleza invade y otros donde extrañamente, nadie pareciera necesitar de un auto. Tal como ocurre en esta isla.

Ubicada al noroeste de Francia, cerca de la ciudad de Paimpol, esta isla llamada Bréhat es considerada una zona turística, pero especial: no hay autos en toda la isla.

Bréhat: la pequeña isla donde no lugar para los autos

isla Bréhat (1)
La única forma de llegar sigue siendo el ferry desde la Pointe de l’Arcouest. Fuente Dinan-Cafrehel Tourisme

La única forma de llegar sigue siendo el ferry desde la Pointe de l’Arcouest. Fuente Dinan-Cafrehel Tourisme

La razón para que no haya autos en toda la zona no es una decisión al azar, si no algo más bien natural: primero, que la isla es muy pequeña, mide 3,5 kilómetros de largo y 1,5 de ancho. Segundo porque se busca preservar intacta la biodiversidad, el aire puro y su ambiente silencioso lejos del bullicio, bocinas y contaminación.

Esto no es por una cuestión decidida por tan solo el ambiente, en realidad sí, pero mucho más profundo. Esta isla fue el primer sitio natural de Francia en recibir protección oficial y desde entonces, la isla forma parte de la red europea de conservación Natura 2000, que protege los hábitats de las especies más vulnerables del mundo.

isla Bréhat sin autos
En esta isla, solo es posible recorrer caminos a pie o en bicicleta y llegar en barco. Fuente Infobae

En esta isla, solo es posible recorrer caminos a pie o en bicicleta y llegar en barco. Fuente Infobae

Si bien se trata de una isla habitada desde hace muchísimos años, recién en el siglo XIX se volvió reconocida turísticamente por atraer a artistas e incluso exploradores. Tiene un paisaje de película con acantilados de color rosado, senderos resplandecientes de flores y casas de piedras que acompañan la vista sin autos. De hecho, los únicos vehículos permitidos son los tractores agrícolas, un tren turístico y un auto por emergencias.

Hoy en día tiene al rededor de 400 habitantes reales, pero ya hacia el verano la isla recibe miles de turistas por día. Quien visita el lugar solo puede recorrerla a pie o en bicicleta.

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