ver más
Salida de la cuarentena

Restoranes de Mendoza piden una ley de emergencia para poder subsistir

 Embed      

Ni la reapertura parcial ni la implementación del servicio de delivery han logrado llevar alivio al sector gastronómico en estos tiempos de pandemia en Mendoza. Por el contrario la mayoría de quienes están en este rubro se ha endeudado para afrontar los gastos fijos. Es por ello que están pidiendo al Gobierno nacional la declaración de una ley de emergencia turística y precisan que los legisladores nacionales por Mendoza impulsen la iniciativa.

Te puede interesar: Tercer IFE, Ingreso Base y Potenciar Trabajo de $16.875: de qué se tratan los nuevos bonos que se vienen

Beatriz Barbera, vicepresidenta de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Mendoza (AEGHA) explicó la realidad de este sector, uno de los más afectados por la cuarentena que obligó a que los locales permanecieran cerrados en un primera instancia y abiertos con restricciones en la etapa posterior.

Una ley de emergencia turística permitiría que para los créditos tomados se obtenga un período de gracia, por lo menos hasta enero, que les posibilite recuperarse de las pérdidas sufridas desde marzo -cuando se declaró la pandemia por el coronavirus- como también la reducción de los montos de impuestos por algún tiempo razonable.

"La realidad de la gastronomía formal es muy complicada. Estamos tomando deudas para mantener al personal y pagar los gastos fijos y no pedimos que nos regalen plata, sólo solicitamos tiempo", explica Barbera, integrante de una reconocida familia ligada al rubro desde hace muchos años.

"Sí, abrimos las puertas, pero la realidad es que hay poca gente en la calle. Ya sea por falta de dinero, por las restricciones, por el frío y también por el riesgo, son pocas las personas que salen a un restorán o a un bar. Y no nos quejamos de eso, lo entendemos, pero es la realidad que vivimos" "Sí, abrimos las puertas, pero la realidad es que hay poca gente en la calle. Ya sea por falta de dinero, por las restricciones, por el frío y también por el riesgo, son pocas las personas que salen a un restorán o a un bar. Y no nos quejamos de eso, lo entendemos, pero es la realidad que vivimos"

Beatriz Barbera, dueña de Francesco

Desde que en Mendoza se habilitó a que estos negocios funcionen con protocolos que se respetan a rajatabla, la facturación no supera en el mejor de los casos el 15% de lo que habitualmente se logra para estas épocas. Debe tenerse en cuenta que sólo pueden ocupar el 50% del local y tiene que haber distanciamiento de por los menos dos metros entre mesa y mesa.

"Hay otra realidad innegable. Al estar más tiempo en casa todos tienen más tiempo para cocinar y eso también ha alejado a la gente de salir a comer afuera. Y está bien que así sea. No podemos cuestionar esa situación. Pero mirando a futuro es que necesitamos esa ley que pueda mitigar el endeudamiento al que estamos llegando", reflexiona Barbera.

Respecto del servicio de delivery que fue lo primero que implementaron los negocios gastronómicos cuando no tenían permitido abrir los locales, el impacto ha sido menor y apenas ha producido el 10% de la facturación.

Sobre del cierre de negocios no es posible precisar una cantidad por ahora. Es que en muchos casos -como Francesco, de Betariz Barbera- sólo están abriendo viernes, sábados a la noche y domingos al mediodía. Otros tienen las puertas cerradas todos los días para no generar más gastos.

A todo esto se suma el problema de la gastronomía informal, o en negro, que ha crecido en estos tiempos porque mucha gente ha iniciado emprendimientos de venta de comida rápida. En este caso no pagan impuestos, ni tienen personal y no sufrirían problemas si de pronto cierran y luego abren cuando haya pasado la pandemia.

"Si esto se extiende va a repercutir en la calidad de la oferta gastronómica, además de la desigualdad de oportunidades que representa", dice Beatriz.

Los Barbera no están preocupados sólo por sus comercios. Así lo prueba cómo se han involucrado en la defensa de la actividad ya que el hermano de Beatriz -Fernando- es el presidente de AEGHA. Esta entidad se ha reunido ya con representantes de los trabajadores gastronómicos UTGRA (Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina) en un encuentro en el que se consensuó la necesidad de mantener los puestos de trabajo.

También las autoridades de los empresarios gastronómicos fueron recibidas por la ministra de Turismo y Cultura, Mariana Juri, con quien analizaron la posibilidad de que obtener algunas reducciones en impuestos locales como también de acceder a créditos del Fondo para la Transformación y el Crecimiento con menos interés que las financiaciones bancarias -que son del 24%- y con un año de gracia.

Otra inquietud del sector es que no se eliminen por ahora los ATP (Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción) del Gobierno nacionalque han ayudado a pagar parte de los salarios.

Igualmente, al margen de las acciones descriptas, lo que precisa con urgencia la gastronomía formal -reitera Barbera- es la declaración de una ley de emergencia turística porque de otro modo "muchos negocios se van a fundir y se van a perder puestos de trabajo. Repito: no pedimos que nos regalen plata. Pedimos tiempo, apoyo y que trabajemos juntos con el sector político y el sindical. Los legisladores nacionales por Mendoza deben unirse para pedir esa ley de emergencia".

MÁS LEÍDAS