Nutricionistas y expertos pueden responder a esta duda usando como explicación algo clave: no importa si es miel o azúcar, importan las cantidades y los formatos en que se consumen.
¿Es realmente la miel más sana que el azúcar? En los últimos años, la ciencia y especialistas en alimentación han confirmado y descubierto muchísimos contras del azúcar como tal, sobre todo cuando los endulzantes de este tipo forman parte de alimentos ultraprocesados.
¿Por qué la miel se usa como reemplazo del azúcar?
La miel últimamente se elige por sobre el azúcar de mesa porque brinda un sabor más intenso, proporciona nutrientes extra como antioxidantes, vitaminas, minerales y es un alimento natural.
Además, la miel tiene un mayor poder endulzante; se requiere menor cantidad para endulzar y, por supuesto, es un alimento menos procesado en comparación con los azúcares de mesa tradicionales.
La miel es una sustancia viscosa y dulce que las abejas elaboran a partir del néctar de las flores o las secreciones de las plantas. Está compuesta principalmente de fructosa y glucosa.
El azúcar de mesa, por su parte, es un carbohidrato soluble en agua, de sabor dulce y de absorción rápida. Está compuesta principalmente por azúcares simples como la glucosa, la fructosa o la sacarosa. Se obtiene de la caña de azúcar.
Pero, ¿realmente es tanta la diferencia entre ambos? Es cierto que la miel tiene muchas más propiedades, pero en cuanto a la absorción de los azúcares, ambos alimentos tienen carbohidratos simples que se absorben rápidamente en el torrente sanguíneo.
¿Es mejor la miel o el azúcar?
Aunque proporcionan carbohidratos similares y la miel tiene algunas propiedades extra, en ambos casos la clave es la regulación de consumo. No porque la miel tenga otros beneficios significa que se puede consumir en exceso, porque al fin y al cabo sigue teniendo hidratos de absorción rápida.
Siempre que se consuma azúcar o miel, debe ser de forma moderada y, generalmente, el mayor problema está en los alimentos ultraprocesados con edulcorantes añadidos y no en la cucharadita de azúcar o miel que le ponemos al té, tal como explican los nutricionistas.
La diferencia está también en cuánto usas de cada uno y en el resto de alimentos diarios que se consumen, así como en el estilo de vida, el ejercicio y la salud general.





