El misterio y la angustia que mantuvieron en vilo a la comunidad internacional durante los últimos días llegaron a su fin, aunque con el peor de los desenlaces, en una tragedia que sacudió el mundo del buceo, está llena de interrogantes y provocó un dolor insoportable en los familiares y allegados a las víctimas.
Un equipo de buzos profesionales finlandeses logró localizar los cuerpos de los cuatro turistas italianos que permanecían desaparecidos en una profunda cueva submarina en las paradisíacas islas Maldivas.
El accidente, considerado ya como la peor tragedia de buceo individual en la historia de la nación del Océano Índico, comenzó el pasado jueves en Alimathaa, uno de los sitios más populares del atolón de Maldivas. Allí, un grupo de cinco italianos perdió la vida mientras exploraba un sistema de cavernas a unos 50 metros de profundidad.
El cuerpo de uno de ellos, el instructor de buceo y capitán del yate Gianluca Benedetti (44), había sido rescatado el viernes cerca de la entrada de la "Cueva del Tiburón". Sin embargo, los restos de los otros cuatro integrantes de la expedición se encontraban en lo profundo del sistema submarino, lo que requirió la intervención de tres espeleobuzos finlandeses –Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist–, quienes trabajaron bajo condiciones climáticas y marítimas extremas.
La tragedia no solo golpeó al grupo de europeos. Durante el fin de semana, el operativo se cobró una sexta víctima fatal: el sargento mayor Mohamed Mahudhee, buzo de rescate de las Fuerzas de Defensa Nacional de Maldivas, quien falleció el sábado tras ser hospitalizado en estado crítico tras un intento de rescate.
Quiénes eran las víctimas de la tragedia de buceo en las Maldivas
Además de Benedetti, perdieron la vida destacados profesionales del ámbito científico. Las víctimas del accidente fueron identificadas como Monica Montefalcone, profesora asociada de ecología en la Universidad de Génova; su hija, Giorgia Sommacal, quien estaba a un mes de graduarse; el biólogo marino Federico Gualtieri (31); y la investigadora Muriel Oddenino (31).
Investigación y misterio bajo el agua tras la tragedia
Con los cuerpos ya recuperados, las autoridades de las Maldivas centran ahora sus esfuerzos en determinar qué falló. El portavoz presidencial, Mohamed Hussain Shareef, advirtió que la cueva es extremadamente profunda y evitada incluso por los buceadores más experimentados.
Por su parte, el operador turístico italiano Albatros Top Boat se despegó de la tragedia. A través de su representante legal, la empresa aseguró que la excursión estaba planteada como una misión científica para tomar muestras de coral a profundidades estándar y negó rotundamente haber autorizado un descenso a más de 30 metros, límite que exige permisos especiales en el país asiático.
Las hipótesis de la tragedia
Los investigadores barajan varias hipótesis. Entre ellas, que los buzos habrían ingresado sin el guía local obligatorio y sin utilizar el "hilo de Ariadna", una cuerda de seguridad indispensable para no desorientarse en cuevas. Además, se sospecha que el equipamiento utilizado era de carácter recreativo y no el técnico necesario para una incursión de esta magnitud.
Otras teorías del accidente apuntan a una desorientación por mala visibilidad o a un trágico efecto dominó: si un buzo quedó atascado, los demás podrían haberse quedado sin oxígeno intentando ayudarlo. Tampoco se descarta una crisis de toxicidad por oxígeno, muy común a los 50 metros de profundidad si no se utiliza una mezcla de gases adecuada.
Mientras el gobierno italiano, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, coordina la repatriación de los cuerpos, una pequeña esperanza de conocer la verdad reside en la tecnología: Carlo Sommacal, esposo de Montefalcone y padre de Giorgia, reveló que su mujer solía llevar una cámara GoPro en sus inmersiones. Esas imágenes podrían ser la pieza clave para entender cómo un viaje de ciencia y placer se convirtió en una trampa mortal.







