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Qué son los hilitos blancos de la mandarina: conviene sacárselos a la fruta o comerlos

La mandarina, una fruta muy apreciada en Argentina, posee muchos hilos blancos en su interior. Es mejor comerlos o retirarlos

Por Miguel Guayama

Llega la temporada de cítricos y, con ella, una de las frutas preferidas de los argentinos: la mandarina. Fácil de pelar, ideal para llevar a cualquier lado. Sin embargo, existe un ritual casi obsesivo que la mayoría de las personas realiza antes de llevarse un gajo a la boca: quitarle todos los "hilitos blancos".

Esa costumbre, motivada muchas veces por la textura o el ligero sabor amargo, esconde en realidad un grave error nutricional. Esa red blanquecina tiene un nombre técnico, albedo, y lejos de ser un desecho de la fruta, es una verdadera mina de oro para la salud, llena de beneficios.

La doctora María Muñoz, médica especialista en el aparato digestivo, ha puesto el foco sobre este componente que habitualmente termina en el tacho de basura, advirtiendo que su consumo es fundamental para aprovechar al máximo las propiedades del cítrico.

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Mandarina: albedo, el guardián de la fruta

Antes de llegar a nuestro estómago, el albedo cumple una función vital para la propia supervivencia de la mandarina. Según detalló Muñoz, esta capa actúa como un escudo protector implacable frente a las amenazas del entorno: insectos, microorganismos invasores y hasta la radiación solar. Además, es el responsable de conservar la jugosidad de la pulpa y de retrasar el proceso de oxidación de la fruta.

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De la cáscara de la mandarina al organismo de la fruta

Pero el milagro del albedo, plagado de beneficios, no se queda solo en la naturaleza, sino que sus bondades impactan de lleno en el cuerpo humano al consumirlo. La clave principal radica en su alto contenido de pectina, un tipo de fibra soluble que cumple un rol metabólico crucial: ralentiza la absorción del azúcar. Esto evita los picos de glucosa en la sangre, algo fundamental no solo para pacientes diabéticos, sino para cualquier persona que busque una alimentación equilibrada.

Además de su fibra milagrosa, esta parte blanca concentra una gran cantidad de vitamina C, flavonoides y minerales esenciales como potasio y magnesio. Este cóctel nutricional está directamente asociado con:

  • Mejor control del azúcar: gracias a la fibra, la fructosa (el azúcar de la fruta) se asimila de forma más lenta y saludable.
  • Poderoso efecto antioxidante: ayuda a combatir los radicales libres y el envejecimiento celular temprano.
  • Refuerzo inmunológico: fortalece nuestras defensas frente a enfermedades, una ventaja invaluable en los meses fríos.
  • Salud cardiovascular y dermatológica: sus nutrientes contribuyen directamente al cuidado de la piel y de los vasos sanguíneos.
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Un cambio de hábito sobre el consumo de la mandarina

Las revelaciones de la ciencia digestiva proponen un cambio de paradigma a la hora del postre o la merienda. Quitarle el hilo blanco a la mandarina equivale a quitarle gran parte de su valor nutricional.

La recomendación de los expertos es clara: la próxima vez que peles esta fruta, dejá de lado la costumbre de limpiarla al extremo. Masticar el albedo no solo te aportará mayor saciedad por su alta cuota de fibra, sino que favorecerá a una alimentación mucho más íntegra y saludable.

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