Cuando pensamos en una planta de mandarinas, la atención suele centrarse en sus frutas. Sin embargo, las hojas de este árbol frutal también cuentan con características que las convierten en un recurso interesante para distintos usos. Gracias a su intenso aroma cítrico y a los compuestos naturales que contienen, podemos aprovecharlas de distintas maneras.
Estos son los usos que podemos darle a las hojas del árbol de mandarinas
Las hojas de la planta Citrus reticulata, perteneciente a la familia de las Rutáceas, se distinguen por su color verde intenso en la parte superior y un tono más claro en el reverso. Además, tienen una textura firme y, al frotarlas entre los dedos, desprenden una fragancia fresca muy característica.
Uno de los usos más tradicionales consiste en preparar una infusión aromática con las hojas de este árbol frutal. Para ello, basta con colocar unas pocas hojas limpias en agua caliente y dejarlas reposar durante algunos minutos.
En la medicina popular, esta bebida se relaciona con un efecto relajante y con la capacidad de aliviar molestias digestivas leves o espasmos. Incluso, la Universidad Federal de Alfenas, en Brasil, menciona este empleo dentro de los conocimientos tradicionales sobre plantas medicinales.
Si querés utilizar hojas de mandarina en casa, es importante prestar atención a su procedencia. Lo ideal es escoger hojas frescas, sanas y sin señales de enfermedades o daños. También conviene evitar aquellas que hayan caído al suelo o provengan de árboles que hayan sido tratados recientemente con pesticidas u otros productos químicos.
Antes de cualquier preparación, las hojas deben lavarse cuidadosamente para eliminar polvo, residuos o posibles contaminantes. Este paso también es recomendable cuando la hoja viene adherida a una mandarina comprada en un comercio, ya que durante el transporte y almacenamiento pudo estar expuesta a distintas superficies y manipulaciones.
Por último, es fundamental utilizar una cantidad moderada de hojas, especialmente si es la primera vez que consumís una infusión de este tipo. Además, tenés que saber que las preparaciones caseras no son recomendables para niños pequeños, mujeres embarazadas o personas que padecen enfermedades crónicas sin consultar previamente con un profesional de la salud.






