Las semillas mandarina suelen terminar en la basura, pero en realidad son un recurso valioso, nutritivo y reutilizable. Desde la huerta hasta la cocina e incluso para el cuidado del jardín pueden convertirse en un verdadero tesoro doméstico. Te contamos por qué conviene guardarlas y cómo sacarles provecho paso a paso.
Cuando vamos a comprar o cocinamos no tenemos en cuenta que algunas cosas que desechamos pueden ser usadas nuevamente. A veces requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.
Por qué las semillas de mandarina son un "tesoro"
¿Quién no ha comido esta fruta en una siesta de sol frente al jardín? pues la mandarina suele ser consumida durante los periodos de otoño e invierno para fortalecer el sistema inmunológico ya sea consumiéndose en licuados, postres, ensaladas de fruta o como la misma fruta.
Si bien comúnmente se cree que los beneficios que aporta para la salud solo se encuentra en la pulpa y jugo, la realidad es que su semilla también son buenas.
Las semillas de la mandarina tienen antioxidantes con vitamina C que neutralizan los radicales libres del cuerpo para que se reduzca el estrés oxidativo y protegen las células contra el envejecimiento prematuro y enfermedades crónicas.
Además, se han desarrollado productos hechos con semillas de mandarina y según estudios estos podrían ayudar a combatir infecciones, manteniendo una buena salud intestinal.
Reciclaje: ¿qué hacer con estas semillas?
Lo cierto es que gracias al reciclaje hay varias formas de reutilizar este producto, pero una de las más prácticas es hacer un tesoro aromático ideal para la época otoñal.
Las semillas de mandarina, al igual que su cáscara, contienen aceites esenciales que se liberan con el calor o la fricción. Así que si deseas tener tu habitación o baño perfumado debes lavar bien las semillas y dejalas secar al sol sobre un papel de diario hasta que estén bien duras.
Después mezclalas en un frasco pequeño de vidrio con trozos de cáscara seca de la misma mandarina, una ramita de canela y un par de clavos de olor.
Finalmente poné el frasco abierto en el baño o cerca de una ventana donde pegue el sol. Es un aromatizante 100% natural que elimina olores de forma sutil sin usar aerosoles químicos ran solo reutilizando los restos que no se consumen de la mandarina.






