Las semillas de zapallo o calabaza suelen terminar en la basura, pero en realidad son un recurso valioso, nutritivo y reutilizable. Desde la huerta hasta la cocina e incluso para el cuidado del jardín pueden convertirse en un verdadero tesoro doméstico. Te contamos por qué conviene guardarlas y cómo sacarles provecho paso a paso.
Cuando vamos a comprar o cocinamos no tenemos en cuenta que algunas cosas que desechamos pueden ser usadas nuevamente. A veces requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.
Por qué las semillas de zapallo son un “tesoro”
Estas semillas tienen una nutrición concentrada. Ricas en proteínas vegetales, fibra, magnesio, zinc, hierro y antioxidantes, ayudan a cuidar el sistema inmune, la salud cardiovascular y la digestión. Además, aportan saciedad y son fáciles de sumar a comidas diarias.
Además, son de gran ahorro y autosuficiencia porque con un solo zapallo podés obtener decenas de semillas. Para los valientes que tengan buena mano en sus huertas, guardarlas y sembrarlas significa menos gasto en la verdulería y más producción propia.
Si duda es sostenible, pies al reutilizar semillas, se reducen residuos, se promueve el compostaje y lo que comes, vuelve a la tierra. Pues son un ingrediente multiuso, sirven para cocinar, plantar, hacer snacks saludables y hasta preparar fertilizantes caseros.
Reciclaje: ¿Qué hacer con estas semillas?
Lo cierto es que gracias al reciclaje hay varias formas de reutilizar este producto. Si buscas plantar y tener una huerta casera, tenes que seleccionar semillas sanas, completas y sin moho. Lavá y secá sobre papel 3–5 días, en sombra y con ventilación. Después guardalas en un frasco o sobre de papel, etiquetado y seco, estando listas para sembrar en primavera, a 2–3 cm de profundidad, con sol y riego moderado.
Para tu jardín podrás tener un tónico natural. Tritura sus semillas o restos y agregarlos al compost: aportan nutrientes y mejoran la estructura del suelo. También sirven para atraer biodiversidad al jardín.
Si lo que buscas es un snack saludable, tenes que mezclarlas con un chorrito de aceite y sal (o hierbas) luego de lavarlas horneando 12–15 minutos a 160–180 °C, moviendo a mitad de tiempo. Así podrás sumarlas a ensaladas, sopas, yogur, panes y granolas.
Sumando más recetas a tu mundo culinario, podés seguir creando comidas:
- Pesto verde con semillas: reemplazá parte del fruto seco por semillas tostadas.
- Garrapiñadas: semillas + azúcar mascabo + sartén.
- Mix crocante para sopas: tostadas con pimentón y ajo en polvo.






