Ese colador que pensabas tirar puede convertirse en uno de los aliados más simples y efectivos para tus plantas del jardín. En lugar de ir a la basura, puede ayudar a que tus macetas drenen mejor, eviten hongos y crezcan más sanas. Te contactamos como convertir este simple objeto en un tesoro del reciclaje con beneficios únicos para quienes cuidan sus plantitas.
Lo cierto es que muchas plantas se estancan o se pudren no por falta de agua, sino por exceso. Cuando el orificio de la maceta se tapa con tierra, raíces o piedras, el agua queda retenida y el sustrato se vuelve un ambiente perfecto para hongos.
Esto da como resultado hojas amarillas, mal olor, raíces blandas… y una planta que se debilita. Por eso, lo que parece una idea improvisada, en realidad puede convertirse en un aliado para tus macetas.
Por qué el colador es un tesoro para tu jardín
Un colador viejo funciona como un filtro perfecto. Colocado en la base de la maceta ayuda a:
- deja salir el agua sin dificultad,
- evita que la tierra escape,
- impide que el orificio se tape,
- mantiene el sustrato aireado (clave para las raíces).
Es, básicamente, un protector de drenaje casero y dura muchísimo más que los filtros de papel o la típica capa de piedras.
Cómo usar un colador como protector de drenaje
Primero elegí el colador que tengas viejo o que no uses y que en lo posible sea metálico. Si está roto, mejor: le damos una segunda vida. Después corta un círculo del tamaño de la base de la maceta que cubra el agujero, pero sin bloquearlo.
Apoyalo en el fondo antes de colocar el sustrato. Debe quedar plano y firme. Rellená con tierra y plantá normalmente. El agua va a escurrir sin arrastrar el sustrato. Si el colador entra entero en la maceta, también podés usarlo como canastilla interna: mejora el drenaje y facilita futuros trasplantes.
Si no, otra opción es comprar una maceta de un tamaño relativo al colador. Lo cierto es que esta idea es sumamente efectiva porque:
- Filtra sin obstruir: los agujeritos permiten pasar el agua, pero no la tierra.
- Airea el sustrato: la circulación de aire evita pudriciones.
- Reduce hongos y mosquitos: al no quedar agua estancada, el ambiente es menos propicio.
- Es reutilizable: resiste humedad, peso y cambios de temperatura.
Este funciona especialmente bien en plantas de interior, cactus y suculentas (sensibles al exceso de agua), aromáticas en maceta, plantas que estuvieron enfermas por exceso de riego. En exteriores, ayuda a que la lluvia no anegue las macetas.






