El olfato humano es un sentido poderoso y, a menudo, nos juega pasadas desconcertantes. Una de las asociaciones más extrañas y comunes que solemos hacer ocurre en la cocina: estamos preparando un melón para el postre y, de repente, un inconfundible aroma a quitaesmalte o acetona nos golpea la nariz, sin saber qué significa.
Qué significa que a veces el quitaesmalte y el melón tengan el mismo olor
Más de una vez alguien se percató que el quitaesmalte y el melón tienen el mismo olor, sin saber qué significa realmente

Muchos no saben por qué a veces el quitaesmalte y el melón tienen olor muy parecido.
¿Por qué una fruta fresca puede oler igual que un producto de belleza industrial?
El secreto de este puente olfativo no es magia, sino química pura. Y la respuesta tiene nombre y apellido: los ésteres.
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Qué significa que el quitaesmalte y el melón tengan olores parecidos
Los ésteres son compuestos orgánicos volátiles que se encuentran de forma natural en muchísimas frutas y flores. Son, básicamente, los responsables de darles su aroma dulce y afrutado. En el caso del melón, uno de los compuestos predominantes es el acetato de etilo.
Este mismo compuesto, el acetato de etilo, es un líquido incoloro que tiene un olor característico y dulzón. Debido a que es un excelente solvente (es decir, disuelve muy bien otras sustancias), la industria química y cosmética lo utiliza muchísimo. ¿Adiviná dónde? Exacto: en la fabricación de quitaesmaltes, especialmente en aquellos que se comercializan como "sin acetona", y en los propios esmaltes de uñas.
Por lo tanto, tu nariz no te está mintiendo. Estás oliendo exactamente la misma molécula química, solo que en un caso fue sintetizada en un laboratorio para despintar unas uñas, y en el otro fue fabricada por la propia naturaleza para hacer que la fruta sea atractiva.
Cuidado: el factor de la maduración
Aunque es normal que el melón tenga notas aromáticas que nos recuerden a los solventes, la intensidad de este olor también puede funcionar como un "semáforo" sobre el estado de la fruta.
A medida que el melón madura, la cantidad de ésteres y otros compuestos volátiles aumenta. Si el olor a "quitaesmalte" o a "fermento" es excesivamente fuerte y penetrante, puede ser un indicador de que la fruta se ha pasado de madura. En esta etapa, los azúcares naturales del melón comienzan a fermentar, produciendo alcoholes y una concentración de acetato de etilo mucho mayor a la habitual.
Naturaleza y laboratorio, más cerca de lo que creemos
Esta curiosidad nos recuerda que los productos químicos que usamos a diario no siempre son inventos ajenos al mundo natural. Muchas veces, la industria simplemente toma prestadas las fórmulas que la naturaleza perfeccionó durante millones de años.