Si alguna vez has acariciado a tu perro y has sentido que su cola está inusualmente helada, es normal que la preocupación se dispare. En el lenguaje corporal de nuestra mascota, la cola es el centro de comunicación y equilibrio, por lo que un cambio en la misma puede ser sinónimo de que algo no anda mal.
Para la tranquilidad de muchos dueños, en esta nota se desglosará qué significa este fenómeno y cuándo es momento de preocuparte.
Qué significa que tu perro tenga la cola fría
Cuando la temperatura baja, el organismo redirige la sangre hacia los órganos vitales. La cola, al ser una extremidad delgada y expuesta, pierde calor rápidamente.
Por eso, si notas que tu perro tiene la cola fría pero se comporta con normalidad y busca lugares cálidos, probablemente solo necesite una manta o un ambiente más templado.
Si te preguntas qué significa que la cola esté fría y, además, se vea flácida o caída, podrías estar ante el síndrome de la cola de nadador. Esta es una afección muscular dolorosa causada por:
-
Esfuerzo físico intenso.
Exposición prolongada al agua muy fría.
Haber pasado mucho tiempo en una jaula o espacio reducido sin moverse.
En este caso, la falta de circulación por la inflamación muscular hace que la zona se sienta fría al tacto y que el animal evite moverla, incluso cuando intenta demostrar alegría.
Cuándo es momento de acudir al veterinario
-
Cambio de color: si la piel debajo del pelo se torna blanquecina o azulada.
Dolor al tacto: si tu mascota lloriquea o intenta morder cuando intentas revisarlo.
Falta de movilidad: si no puede levantar la cola para defecar o para expresar emociones.
Letargo general: si el frío en la extremidad coincide con encías pálidas o debilidad extrema, podría indicar un problema circulatorio o cardíaco.





