Día del Animal

Sofía, la perrita que iba a morir en una acequia y hoy manda en la casa

En el Día del Animal, una historia de rescate, amor y complicidad: Sofía sobrevivió cuando era cachorra y hoy es la reina absoluta del hogar

En una casa del barrio Champagnat, en Ciudad, hay una cuna. Tiene colchón, almohada y una mantita bien acomodada. Pero no es para un bebé. Es para Sofía. Sofía es una perrita. O mejor dicho, para Claudia de Lourdes Basáez -Pachi, como la conocen todos- es mucho más que eso: es su hija. Una perra inigualable cuya historia es digna de contar en este Día del Animal.

“En algún momento le vamos a decir que es adoptada… todavía no lo sabe”, bromea, entre risas, mientras la mira con una mezcla de orgullo y ternura.

sofia perra (1)

"Ella es una perra muy inteligente. Por demás", asume su dueña y su "madre", Pachi.

La historia de Sofía no empezó así. Hace 3 años su vida estuvo a punto de terminar antes de empezar.

Un rescate que cambió todo

Fue Julián, el hijo de Pachi, quien la encontró. O mejor dicho, quien la salvó.

La estaban por tirar a una acequia con agua para que se ahogara. Sus hermanitos, recién nacidos, ya habían sido arrojados. Sofía tuvo otra suerte. Alcanzó a sobrevivir.

“Mi hijo la rescató y desde ese día cambió todo”, reitera Pachi, que es profesora de Educación Física especializada en Discapacidad.

No era la primera vez que lo hacían. En esa casa, el rescate no es una excepción: es una forma de vida. Sofía es la tercera perra que pasa por sus vidas. Las anteriores también llegaron en situaciones límite.

Embed - Día del Animal y el amor entre Pachi y Sofía

Una de ellas había sido atropellada. “Estaba partida al medio”, recuerda. Julián la levantó, la envolvió en un buzo y la llevaron de urgencia al veterinario. Contra todo pronóstico, sobrevivió.

Pachi no solo es profesora de Educación Física: su especialidad es la rehabilitación. Ese conocimiento, sumado al amor, hizo posible lo que parecía imposible. Sin carrito, con trabajo diario, lograron que volviera a caminar.

“Las tenemos hasta que su vida se apaga”, dice. Y en esa frase hay una definición de compromiso.

Una perra que es la reina de la casa

Hoy, la protagonista es Sofía.

Una perrita mezcla, con alma de salchicha y personalidad de estrella. Vive con Pachi, que ahora comparte su casa solo con ella, y no pasa desapercibida.

Tiene su cuna -sí, una cuna de bebé- donde duerme abrigada. Antes incluso tenía su propio dormitorio, pero ahora prefiere estar más cerca.

“No le gusta estar sola”, explica Pachi. “Mira tele conmigo, me habla, me contesta”, asegura y no lo dice como una exageración.

Sofía se comunica. Si quiere salir, rasguña la puerta y señala con la mirada. Si quiere jugar, trae su pelotita. Si algo pasa, está atenta.

“Es súper inteligente. De más”, asegura Pachi.

sofia perra duerme (1)
Una cuna y una perrita que es la reina de la casa.

Una cuna y una perrita que es la reina de la casa.

Pero lo más llamativo es su sensibilidad.

Pachi cuenta que, si se queda dormida y deja de respirar normalmente —por una apnea—, Sofía la empuja con el hocico hasta que reacciona.

“Hasta que me ve respirar, no para”, dice.

Días atrás, se resfrió y estornudó fuerte. Sofía salió corriendo, subió las escaleras y la miró con preocupación.

“Le dije ‘estoy bien, fue un estornudo’… y me miró como diciendo ‘¿en serio me despertaste por esto?’”, relata, divertida.

Una compañera que es más que un animal: lo es todo

Sofía no es una mascota más. Es compañía, rutina, vínculo.

“Es todo”, resume Pachi.

La filma, le habla, le enseña trucos. La hace “hacer la sentadita, la vueltita”, y se ríe de sí misma: “qué pesada soy”, dice.

La escena es cotidiana: Sofía recién despierta, con los pelos parados, cara de dormida, y Pachi lista para capturar ese momento.

“Mirá la cara… está japonesa”, comenta entre carcajadas.

La relación tiene algo de juego constante. De complicidad.

Embed - Sofía, la perra que es una reina en la casa de Pachi

Incluso a la hora de bajar de su cuna —que es bastante alta para sus patitas cortas—, Sofía hace su propio show.

Apoya una pata, duda, avanza despacio. Como si actuara.

“Le decimos ‘ay, qué difícil’… y ella empieza a bajar más lento todavía, como haciéndose la artista”, cuenta.

Su hijo la filmó y el video se volvió viral. Pero más allá de eso, lo que hay es una escena íntima, repetida, que forma parte de la vida diaria.

Amor humano y animal que se construye todos los días

En la casa de Pachi, los animales no son un accesorio. Son familia.

Hay historia, hay compromiso y hay una forma de mirar el mundo.

“Siempre tenemos una, pero no juntas. Les damos todo hasta el final”, explica.

sofia hermosa (1)
Sofía estaba destinada a morir, pero el destino se torció gracias a Julián, hijo de Pachi, que la rescató en una acequia de Chacras.

Sofía estaba destinada a morir, pero el destino se torció gracias a Julián, hijo de Pachi, que la rescató en una acequia de Chacras.

Sofía llegó en un momento y se quedó para siempre.

Hoy es la reina del hogar, la protagonista de fotos, videos y estados de WhatsApp. Pero, sobre todo, es el resultado de un gesto: el de alguien que decidió no mirar para otro lado.

Un mensaje en el Día del Animal

Historias como la de Sofía funcionan para percatarnos de que el destino de un animal puede cambiar en segundos. De que una decisión puede salvar una vida.

Y de que ese rescate, muchas veces, también transforma a quien lo hace.

“Gracias por darle protagonismo a ella. Yo no importo”, dice Pachi.

Pero en realidad, sí importa.

Porque detrás de Sofía hay alguien que eligió cuidar, acompañar y amar sin condiciones. Y eso, en definitiva, es lo que convierte una historia en algo mucho más grande. En una historia que vale la pena contar.