Productos que consumimos a diario o que se ponen de moda en cierto momento suelen confundirse por su color, textura o sabor, pero seguramente tienen diferencias muy marcadas de elaboración y uso.
¿Qué diferencias existen entre el yogur y el kéfir?
Conocé las diferencias clave entre el yogur y el kéfir, dos alimentos fermentados que ganaron popularidad por sus beneficios para la microbiota intestinal

Dos alimentos con diferencias.
En los últimos años, el yogur ha adquirido protagonismo en la dieta diaria de muchas personas, así como el kefir, otro alimento parecido en muchas cosas, pero diferente en otras tantas.
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El yogur y el kéfir tienen muchas diferencias, sobre todo en su fabricación, composición y en los efectos que producen en el organismo.
¿Qué diferencias tienen el yogur y el kéfir?
La principal diferencia entre el yogur y el kéfir está en su elaboración y tipo de fermentación. Son dos alimentos fermentados, pero con microorganismos distintos.
Ambos alimentos se elaboran con leche cruda y tienen efectos positivos en la microbiota intestinal, en su justa medida y uso.
El yogur se elabora con dos cepas de bacterias estandarizadas llamadas Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus.
Para preparar kéfir se utiliza una colonia viva de microorganismos simbióticos, que incluye a bacterias y levaduras. Estos organismos se conocen como granulos de kéfir.
El yogur se elabora usando leche mezclada con yogur o con los probióticos necesarios para que fermenten. El kéfir se fabrica mezclando la leche con los gránulos de kéfir.
La textura del yogur es más densa, espesa y tiene un sabor mucho más equilibrado o dulce dependiendo de qué le agregamos. El kéfir, a diferencia del yogur, es más líquido, ácido y agrio.
Otra diferencia se encuentra en el efecto que produce la fermentación de los organismos en cada alimento. El yogur no tiene alcohol ni produce gas. El kéfir, al contener levaduras, genera dióxido de carbono y una cantidad mínima de alcohol.
En cuanto a la cantidad de probióticos de cada alimento, el kéfir ofrece una diversidad microbiológica más amplia que el yogur. Al someterse a un proceso de fermentación más largo, el kéfir consume más lactosa, por lo que suele tolerarse mejor en personas con sensibilidad digestiva.
Las diferencias de uso no son tantas. Ambos alimentos se pueden empelar en postres, como colación, mezcladas con cereales, frutas, como bebida en el desayuno o en alguna receta dulce.
¿Se puede hacer yogur y kéfir en casa?
Con los ingredientes correctos y siguiendo el procedimiento adecuado, tanto el kéfir como el yogur se pueden elaborar artesanalmente en casa.
Para preparar yogur se puede usar una olla común de casa y se cubre bien para que fermente el producto. Para el kéfir hay que conseguir los gránulos y seguir bien la receta.
En pocas palabras
- Diferencias clave: El yogur y el kéfir se distinguen en su elaboración, tipo de fermentación y microorganismos.
- Composición y fermentación: El yogur usa bacterias específicas, mientras que el kéfir emplea una colonia viva de bacterias y levaduras.
- Textura y sabor: El yogur es más denso y dulce, mientras que el kéfir es más líquido, ácido y agrio, con mínima producción de alcohol y gas.