Entre los comercios tradicionales sobre la calle Espejo, en pleno corazón de la Ciudad de Mendoza, hay un local que capta la atención de aquellos que la transitan. Se trata de un Sex Shop que, también se define como una boutique erótica, trata de diferenciarse de su competencia sin esconderse.
Qué compran los mendocinos en el sex shop: el juguete que lidera las ventas y rompe los tabúes
De locales oscuros a una boutique en pleno centro mendocino: el sex shop que revela lo que buscan las parejas en Mendoza

El sexshop apuesta por un espacio iluminado y elegante para derribar los prejuicios.
La historia de este emprendimiento familiar, comandado por los hermanos Francisco, Rodrigo y Gabriela Pérez Godoy nació de forma completamente digital hace 8 años, y fue tomando forma con el paso del tiempo. Así lo contó Francisco, quien recibió amablemente a Diario UNO.
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Durante siete años, los hermanos operaron exclusivamente a través de internet con la premisa de hablar de sexualidad libremente y sin pudor, sin embargo, los inicios no fueron sencillos. “Cuando solo vendíamos online, la gente sentía mucha vergüenza en los puntos de entrega; miraban para todos lados como si estuvieran haciendo algo ilegal”.
Francisco explicó que fueron los mismos clientes quienes exigieron una tienda física, y ahí es donde decidieron trasladar el Sex Shop a la calle Espejo, donde mensualmente recurren unos 200 mendocinos, demostrando que la vergüenza o el temor al qué dirán ya no pesa, al menos para ellos.
El producto más comprado por las parejas mendocinas
Al momento de responder sobre cuáles son los productos más vendidos, el dueño dejó en claro que hay un juguete que lidera el mercado. "El más vendido es el juguete con vibración tipo C, que es comprado por parejas", señaló. Aproximadamente, este ronda los 60.000 pesos, aunque el precio depende de marcas y modelos.
Tal y como explicó, es un dispositivo flexible en forma de "C" diseñado para usarse durante la penetración: un extremo se introduce en la vagina para estimular el punto G y estrechar el canal vaginal, mientras que el otro brazo vibra externamente sobre el clítoris.
Junto a este, el catálogo de los más vendidos se completa con categorías que tienen un nivel de venta constante. “También tienen mucha salida los productos para sexo anal, los succionadores y, por supuesto, el lubricante, que nunca puede faltar”, señaló.
El avance de la tecnología: juguetes cada vez más realistas y a distancia
Francisco no quiso dejar de lado a un producto que es nada menos que de carácter internacional. “En cuanto a funciones sorprendentes, tenemos un juguete de la marca alemana Fun Factory con un movimiento de penetración que no tiene ningún otro en el mercado; la gente queda impactada cuando lo ve”.
Este evidencia un notable avance de la tecnología y, por consecuencia, también grandes cambios de consumo en el sector: “Una pareja puede estar en diferentes países y, a través de una aplicación, uno puede cederle el mando del juguete al otro; es un plus increíble para relaciones a distancia”.
Clientes de 80 años, el rol de la salud y el fin de los prejuicios
Aunque el grueso de los clientes se ubica entre los 24 y 50 años, la concurrencia está perfectamente dividida entre hombres, mujeres y parejas, incluyendo sorpresas en los extremos de la vida adulta. “Vienen jóvenes desde los 18 y también adultos mayores de 70 u 80 años que están muy desinhibidos”.
Sin embargo, detrás del juego y el erotismo, el comercio consolidó un sorprendente rol social como aliado de la medicina en la provincia. “No solo ofrecemos productos, sino que nos enfocamos mucho en la educación sexual y el asesoramiento; si un problema nos supera, derivamos al cliente a profesionales como sexólogos, urólogos o kinesiólogos".
Por último, Francisco lamentó que muchos hombres teman que los juguetes sexuales sean una competencia directa contra ellos, y aclaró que estos “son un complemento para potenciar la pareja e innovar”. Más allá de esto, dejó en claro que confía en que su negocio ha avanzado en la lucha por transformar un secreto a voces en una conversación natural.