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Excelencia médica

Por tratamientos contra el ACV el hospital El Carmen logró 4 certificaciones internacionales

El reconocimiento destaca la rapidez en los tratamientos y el trabajo coordinado con ambulancias y centros de salud de Mendoza

Por Paola Alé

El Hospital El Carmen volvió a recibir una distinción internacional por la atención de pacientes con Accidente Cerebrovascular (ACV) y se convirtió en uno de los pocos centros del país con cuatro certificaciones Gold consecutivas otorgadas por la Iniciativa Angels, un programa respaldado por la Organización Mundial del ACV.

Más allá del premio, el dato relevante es qué significa en la práctica: el hospital logró sostener durante años protocolos que permiten actuar en pocos minutos ante un ACV, una urgencia médica en la que el tiempo puede definir si una persona sobrevive, queda con secuelas o logra recuperarse.

El reconocimiento también consolidó a Mendoza como la primera “Región Angels” de Argentina, una categoría que distingue a los sistemas sanitarios capaces de coordinar ambulancias, hospitales y centros de atención bajo un mismo esquema de respuesta rápida.

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El hospital El Carmen logró sostener durante años protocolos que permiten actuar en pocos minutos ante un ACV.

La carrera contra el tiempo

En un ACV isquémico -el más frecuente- una arteria se tapa y deja sin oxígeno a una parte del cerebro. Por eso, los que saben dicen que cada minuto cuenta. El desafío de los hospitales especializados es reducir al máximo el llamado “tiempo puerta-aguja”, es decir, el lapso entre que el paciente ingresa a la guardia y recibe la medicación para disolver el coágulo.

Según los estándares internacionales que evalúa la Iniciativa Angels, los centros distinguidos deben demostrar que la mayoría de sus pacientes reciben ese tratamiento antes de los 60 minutos.

Para lograrlo, el hospital El Carmen trabaja con protocolos que aceleran todas las etapas: desde la recepción en guardia hasta la realización inmediata de tomografías y la intervención del equipo de neurología.

La auditoría también evalúa otros aspectos, como el control de posibles complicaciones, la evaluación para evitar problemas al tragar y el seguimiento posterior con medicación preventiva para reducir el riesgo de nuevos episodios.

Un sistema que funciona más allá de un hospital

Uno de los puntos que destacan desde el sistema sanitario es que el logro no depende solo de la capacidad técnica de un hospital, sino de una red coordinada.

La designación de Mendoza como “Región Angels” implica que existe un esquema articulado entre el Servicio Coordinado de Emergencias, centros de salud y hospitales de alta complejidad para acelerar diagnósticos, derivaciones y tratamientos.

En la práctica, eso significa que ante la sospecha de un ACV se activa un circuito que busca trasladar al paciente al lugar adecuado en el menor tiempo posible, incluso con apoyo de telemedicina.

Los síntomas que no hay que dejar pasar

Especialistas insisten en que ningún sistema alcanza si la consulta médica llega tarde. Por eso remarcan tres señales de alerta básicas: desviación de la boca o debilidad en la cara, dificultad para levantar un brazo y problemas repentinos para hablar o comprender.

Ante cualquiera de esos síntomas, la recomendación es llamar de inmediato a emergencias o acudir a un centro asistencial sin esperar a que “se pase solo”.

En los ACV, la diferencia entre actuar rápido o demorarse algunos minutos puede cambiar por completo el pronóstico del paciente.

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