Un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, en España, intenta renacer después de décadas de abandono gracias a una iniciativa poco habitual. Una pareja de Países Bajos decidió comprar gran parte de Bárcena de Bureba, una localidad ubicada en Castilla y León, con el objetivo de convertirla en una ecoaldea autosuficiente y atraer nuevos habitantes.
El proyecto está encabezado por Maaike Geurts y Tibor Strausz, quienes adquirieron el pueblo en una operación que se conoció públicamente en 2024. La localidad llevaba entre 40 y 50 años prácticamente sin habitantes, según distintas publicaciones.
La propuesta busca recuperar viviendas deterioradas, generar infraestructura básica y desarrollar una comunidad organizada alrededor de la sostenibilidad, la cooperación y la vida en contacto con la naturaleza.
Energía solar y nuevas familias para recuperar el pueblo
El plan no se limita únicamente a restaurar casas antiguas. La pareja neerlandesa también trabaja en soluciones energéticas y de abastecimiento para volver habitable la zona. Entre las primeras medidas implementadas aparece una red eléctrica propia alimentada con energía solar.
Según explicaron durante un recorrido, utilizaron un contenedor marítimo equipado con paneles solares y baterías para abastecer parte de la infraestructura del lugar. “Compramos un contenedor marítimo, le instalamos unos paneles solares con una batería en su interior, y ya está funcionando”, señalaron.
Otro de los avances clave fue el desarrollo de un sistema de filtrado de agua proveniente de un río cercano, considerado fundamental para garantizar el funcionamiento de la futura comunidad.
Las cifras sobre el tamaño del pueblo varían según las fuentes consultadas. Algunas mencionan unas 62 viviendas, mientras otras hablan de 64 casas o incluso 65 terrenos disponibles, muchos de ellos en ruinas o pendientes de rehabilitación.
El pueblo en reconstrucción y una ecoaldea con bosque comestible
La iniciativa también contempla sumar nuevos vecinos. Maaike Geurts y Tibor Strausz invitan a otras personas a instalarse en la localidad, rehabilitar propiedades y participar de una comunidad orientada a la autosuficiencia y el trabajo compartido.
De acuerdo con la información difundida hasta el momento, el proyecto esperaba incorporar al menos seis familias holandesas y ya cuenta con infraestructura inicial, como paneles solares, balsas de agua y sistemas de riego.
Además, el desarrollo incluye la creación de un bosque comestible, pensado para favorecer el aprovechamiento sustentable del entorno y consolidar un modelo de vida comunitaria en un pueblo que busca dejar atrás décadas de abandono.

