Casi al mismo tiempo en que se afianza como polo de desarrollo turístico y que suma propuestas y proyectos Potrerillos afronta un problema grave, que afecta a buena parte de la provincia y es que la baja del nivel del río Mendoza se sentirá con fuerza esta temporada y repercutirá en la escasez de este vital elemento el próximo verano, al menos para riego.
Por la baja del nivel en Potrerillos pronosticaron que faltará agua para riego
Quien se refirió a este tema fue Rubén Villodas, director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación, entrevistado en Radio Nihuil por Ricardo Montacuto.
Ya en octubre del año pasado se preanunciaba el problema de la sequía en Mendoza que todavía no afectaba al afluente del dique Potrerillos, el río Mendoza, que era el único que presentaba la calificación de "sequía moderada", mientras el resto (Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe y Grande) entró en la categoría de "sequía severa o extrema".
El nivel más bajo de la década
"Este año el río Mendoza va a tener el nivel más bajo de toda la década. Entre 2015 y 2016 tuvo dos años casi normales. En 2019 y 2020 se dio el nivel más bajo en todos los ríos, menos el Mendoza pero este año ya no sería así", explicó el funcionario.
Lo cierto es que el río Mendoza está experimentando una baja de caudal que ha reducido en más de 500 hectómetros cúbicos el promedio histórico de derrame y estiman que este año bajará más todavía.
El especialista detalló que "en todos los ríos o embalses de Mendoza, los máximos niveles de agua se consiguen después de terminar la corta a fines de julio, principios de agosto. Pero el río Mendoza no puede tener una corta de de agua comos los demás, porque por más que se haga el corte para el riego, sigue erogando todo el invierno para enfriar la central generadora térmica de la central puerto".
Y especificó que "el río Mendoza en este momento eroga lo mismo que entra al dique. Por eso el dique está en el mismo nivel. No hay forma de que los caudales aumenten. Veremos qué pasa en el invierno con las lluvias y nevadas".
"Entonces -siguió- como no puede dejar de erogar, el nivel máximo del río Mendoza -a diferencia de los otros- se logra en marzo. Y el agua, además de refrigerar la central térmica tiene una buena parte que se destina a otros usos, como potabilización, y en mucha menor medida, a riego".
Ni aunque nieve mucho...
Villodas señaló: "Podríamos decir que este invierno va a nevar mucho, aunque la verdad es que los pronósticos no dicen eso. Pero aún si nevase mucho, tanto en agosto, como en septiembre, octubre y hasta principios de noviembre, los caudales del río Mendoza serán bajos. Esto es porque la temperatura de la montaña es baja y entonces no hay derretimiento. O sea, nieve o no nieve, el inicio de la próxima temporada va a estar bastante limitado".
Por eso insistió: "Va a haber que ser muy cuidadosos y estudiar y evaluar la situación sobre todo con el sistema de riego, que se lleva gran porcentaje del agua. Vamos a tener poco escurrimiento y el embalse va a estar bajo porque estamos en los niveles más bajos de los últimos 10 años".
Las variables de ajuste
Rubén Villodas aclaró que "de ninguna manera en una variable de ajuste entrará el agua potable. Eso no pasó ni en los años más secos y críticos. Lo que habrá que revisar es los otros usos y habrá que darle menos agua al riego o buscar otras formas de distribución".
Finalmente, a modo de reflexión, el funcionario expresó: "La sequía ya no es una emergencia ni una sorpresa para nadie. Sostenemos que está dentro de una variabilidad climática, que esperamos sean ciclos y alguna vez volvamos a tener más agua. Pero la verdad es que hay una tendencia a largo plazo de ir a menos caudales de los ríos y con menos nieve. Por eso hay que adaptarse a estas nuevas realidades".
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