Pamperito y Gringo, dos caballos carreteleros, fueron adoptados por Tomás Milordo, quien se hará cargo de ellos luego de anotarse en el Registro Único de Adoptantes Equinos y posterior aprobación de las auditorías que definirían después que se hiciera cargo de ambos.
“Me enteré que en Godoy Cruz estaban sacando caballos de la calle y me pareció una buena idea. Yo tenía el lugar para tenerlos y decidí adoptarlos”, dijo Milordo, que les dará a Pamperito y Gringo cuidados, cariño, mucho espacio para correr y descansar en los años que vienen.
Ambos ejemplares. después de “trabajar” como carreteleros, tienen nueva familia y vivirán en una finca de Santa Rosa, donde seguramente disfrutarán de las bondades del campo, el hábitat ideal para estos animales.
Los recuperadores urbanos que antes hacían “trabajar” a los caballos, pasaron por un proceso de capacitación por parte de la Municipalidad de Godoy Cruz, que duró dos meses.
El acto de sustitución del caballo por la motocarga, se realizará, en este caso junto a familias de El Pozo, en el oeste del departamento, que también van a adquirir vehículos y forman parte de un programa de reconversión laboral que se desarrolla en esa zona de Godoy Cruz.
Milordo se inscribió en el Registro Único de Adoptantes de Equinos, perteneciente al Programa de Sustitución de los Vehículos de Tracción Animal, y cuidará y velará por su bienestar y recuperación. Ya son 31 las carretelas sustituidas.
El proceso para adoptar estos ejemplares se realiza a través de un equipo municipal interdisciplinario que entrevista a los interesados, los registra y evalúa su aptitud para satisfacer las necesidades de los animales.
Quieren sacar 40 carretelas antes de fin de año
La Municipalidad desarrolla el programa de Sustitución de Vehículos de Tracción Animal, que busca dar una respuesta integral a la vulnerabilidad social que padecen las familias carreras del departamento y que, según sus cálculos, sumará cerca de 40 familias antes de fin de año.
Por último, se desarrollan instancias de enlace e intercambio de experiencias entre la familia que sustituye el animal y la que lo adopta, teniendo por objeto construir nuevos vínculos sociales basados en la confianza y la empatía.
Las adopciones cuentan con una triple auditoría: en primer lugar, por parte de la autoridad municipal; en segunda instancia, por parte de las organizaciones de la sociedad civil defensoras de los derechos de los animales tal como Fundación APCM (Ayudando a Proteger los Caballos Mendocinos); y en una tercera etapa, por parte de la Red Internacional AcerTaS! (Asamblea Común para la Estrategia de Reemplazo de la Tracción a Sangre).
