Muchas personas creen que luego de dormir 8 horas, duermen las horas necesarias para cumplir con el ciclo necesario. Pero la ciencia desmiente esta creencia y comenta que en realidad nuestros antepasados dormían de otra manera. Sigue leyendo para conocer los detalles.
Cuándo surgió la regla de dormir 8 horas
La regla de las 8 horas de sueño no tiene un origen histórico preciso, sino que surgió como un ideal de «jornada de 8 horas» en la revolución industrial, asociado a una condición de vida digna y saludable.
Sin embargo, la cifra de 7 u 8 horas es una media que puede variar según la persona y que es promovida por organizaciones de salud como la OMS y la Mayo Clinic como un objetivo general para un descanso adecuado.
La Revolución Industrial transformó nuestros patrones naturales de sueño. La iluminación artificial extendió nuestras horas de vigilia. Los horarios de las fábricas hicieron que el sueño bifásico fuera impracticable.
Cómo debería funcionar el sueño
Según un estudio realizado por Roger Erkich sostiene que las personas de la era preindustrial dividían su sueño en dos periodos distintos, llenando intervalos de hasta una hora con actividad social o meditación privada, ha sido ampliamente aceptada por historiadores, eruditos literarios y el público en general en las dos décadas posteriores a su publicación original.
Roger compartía que de las familias se levantaban de sus camas para orinar, fumar tabaco e incluso visitar a sus vecinos. Las personas dormían de 3 a 4 horas, despertaban durante 1 o 2 horas y luego volvían a dormir otras 3 o 4 horas. Nuestros antepasados no necesitaban 8 horas de sueño ininterrumpido.
Sus patrones de sueño se adaptaban a su entorno, dormían más cuando las temperaturas eran más cálidas y tomaban siestas el 54% de los días, con un promedio de 47,5 minutos.
Si bien el sueño segmentado pudo haber sido practicado por algunas personas, no fue el único modelo de sueño, ni siquiera necesariamente el predominante, en la Edad Moderna Temprana.






