La noche de Copa Libertadores en el Malvinas Argentinas debía ser pura celebración para un Independiente Rivadavia que pisa fuerte como líder de su zona. Sin embargo, el gran triunfo ante Deportivo La Guaira se encontró a la salida con un duro golpe de realidad: una ola de multas de tránsito en los parabrisas de los hinchas. Ante la evidente falta de planificación del gobierno de Alfredo Cornejo, que arrinconó al ciudadano y priorizó el castigo, fue el propio club el que tuvo que dar una lección de empatía, asumiendo la defensa institucional y el resguardo de sus socios.
Hubo multas de tránsito masivas a los hinchas de Independiente Rivadavia y el club reaccionó fuerte
Sin colectivos y con los trapitos cobrando $10.000, los hinchas estacionaron donde pudieron para el ver el partido de la Copa Libertadores ante Deportivo La Guaira. El gobierno de Cornejo los tapó de multas pero Independiente Rivadavia salió a proteger a su gente
El problema de fondo no es nuevo, pero los ingredientes que se sumaron este martes generaron un cóctel insostenible. La reciente decisión del Gobierno provincial de no prestar más las unidades de transporte público para el traslado de las hinchadas -una medida argumentada desde la seguridad y el cuidado de los micros- tuvo una consecuencia previsible y no mitigada: el colapso del parque automotor en las inmediaciones del Parque General San Martín.
Obligados a movilizarse en sus vehículos particulares, los simpatizantes de la Lepra se encontraron con un escenario de desamparo absoluto. En las zonas donde el estacionamiento estaba formalmente permitido, la ausencia de control le cedió el monopolio del espacio público a los "trapitos", quienes impusieron tarifas extorsivas que rondaron los 10.000 pesos.
Frente a la imposibilidad o la negativa de convalidar este peaje informal, cientos de conductores optaron por dejar sus autos en sectores aledaños no habilitados, como la Avenida Carlos Thays. Fue allí donde el Gobierno provincial, ausente para garantizar el transporte y ciego ante la extorsión de los cuidacoches, demostró una eficiencia implacable: la Policía de Mendoza y el Ministerio de Seguridad desplegaron un operativo masivo de multas.
Las redes estallaron e Independiente Rivadavia salió en apoyo de sus hinchas
Las redes sociales no tardaron en reflejar el malestar. Con actas de infracción en mano, decenas de hinchas apuntaron directamente a la gestión del Gobernador. El reclamo es tan básico como contundente: si se elimina la alternativa del transporte público y no se garantiza la seguridad económica en las zonas de estacionamiento, se empuja al ciudadano a una trampa y hace que la multa pierda su carácter correctivo y desnuda un mero afán recaudatorio.
Ante este laberinto sin salida, la respuesta llegó desde el lugar menos pensado. Cerca de la medianoche, la dirigencia de Independiente Rivadavia emitió un contundente comunicado en sus redes sociales oficiales: "En Independiente Rivadavia la fiesta es completa y a nuestra gente la cuidamos". En un gesto que marca un precedente, el club anunció que gestionará la solución y absorberá el impacto de las actas labradas por el Gobierno de Mendoza. Para ello, instó a los socios afectados a presentarse en la secretaría con el acta original, el carnet digital y la licencia de conducir. "De esto nos hacemos cargo nosotros. Al hincha lo defiende su club", sentenciaron desde la institución.
Independiente Rivadavia hizo lo suyo en la cancha en una noche de roce internacional y alegró a su gente, para luego escudarla también. Afuera, en las calles del Parque, la política de seguridad y transporte volvió a mostrar su peor cara. Queda claro que gobernar no es solo prohibir y multar, sino, fundamentalmente, prever y brindar soluciones. Esta vez, la empatía la tuvo que poner un club de fútbol ante un Estado que solo llegó para recaudar.



