La manteca es un ingrediente esencial en muchas recetas, sirve para hacer panes, galletas o incluso para freír. Con este truco de cocina que te voy a enseñar, es posible hacer manteca casera de manera rápida y sencilla. Con solo unos pocos ingredientes y en menos de 10 minutos, puedes disfrutar de una manteca fresca, sin conservantes ni aditivos.
Mi truco para hacer manteca casera en 6 pasos y pocos minutos
Nada más lindo que una gloriosa cucharada de manteca casera sobre una tostada calentita. Por eso te comparto esta receta con un truco que vale la pena

Fuente: CANVA
Mi truco para hacer manteca casera libre de conservantes: la mejor receta
Lo bueno de este truco, es que al hacer manteca casera, puedes controlar los ingredientes. Al prepararla en casa, no solo evitarás los conservantes y aditivos que a veces se encuentran en las mantecas comerciales, sino que también podrás disfrutar de un sabor más fresco y auténtico.
De hecho, mi secreto en este truco de recetas es el siguiente: podés agregar hierbas frescas o especias como ajo o romero, es una opción deliciosa si te gusta darle un giro a la receta y hacer manteca aromatizada.
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El proceso es simple, rápido y económico, lo que te permitirá disfrutar de una manteca de calidad sin tener que salir de casa. En pocos minutos, tendrás un delicioso ingrediente listo para ser usado en tus comidas favoritas. ¿Quién no quiere disfrutar de la satisfacción de preparar algo tan básico pero tan delicioso desde cero? ¡Anímate a hacerlo en casa y descubre lo fácil que es!
Ingredientes básicos para hacer manteca casera
- 500 ml de nata para montar (crema de leche)
- Un poquito de sal (opcional)
- Hielo y agua fría
Paso a paso para hacer manteca
Preparar la nata: Asegúrate de que la nata para montar esté bien fría. Esto es clave para que el proceso funcione correctamente. Colócala en un recipiente grande y con espacio suficiente para que no se derrame mientras la bates.
Batir la nata: Usa una batidora eléctrica a velocidad media o alta. Primero, batirás la nata hasta que se formen picos suaves, lo cual indica que ha comenzado a montarse. Luego, sigue batiendo. Notarás que después de un tiempo, la nata comenzará a separarse en dos partes: el suero (líquido) y los sólidos (grumos de manteca).
Separar la manteca del suero: Una vez que la nata se haya transformado en grumos de manteca, vierte el suero (que puedes reservar para usar en otras recetas como batidos o panadería) y colócalo en un colador para que drene todo el líquido restante.
Lavar la manteca: Coloca la manteca en un bol con agua fría y mezcla. Esto es importante para eliminar el suero residual y evitar que la manteca se ponga agria rápidamente. Cambia el agua un par de veces, hasta que esta quede completamente limpia.
Sazonar (opcional): Si lo prefieres, agrega una pizca de sal a la manteca para darle un toque más sabroso. Amasarla un poco ayudará a distribuirla de manera uniforme.
Conservar la manteca: Guarda la manteca en un recipiente hermético en el refrigerador. Si prefieres una textura más suave, puedes añadir un poco de aceite neutro, como el de girasol, mientras la amasas.