La crisis económica actual se nota en los detalles de todos los días. En el centro de Mendoza, un ejemplo de esto es Rodolfo, conocido por todos sus clientes como "Fito". Él es un vendedor ambulante que recorre las esquinas mendocinas con su bicicleta llena de café, té y tortitas calentitas.
"Me pagan hasta con toallas y repasadores": el método de pago que un cafetero acepta en plena crisis
Arranca su jornada a las 3 de la mañana y recorre el centro durante la mañana. Tras verse obligado a cerrar su almacén, "Fito" tomó la decisión de aceptar toallas y repasadores como forma de pago a cambio de café

Para sumar algo más de plata, Rodolfo trabaja como plomero por las tardes.
Hasta hace seis meses, Rodolfo tenía un almacén y verdulería en su casa, un proyecto que armó luego de mudarse desde Buenos Aires. En ese momento, vender café a la mañana era una ayuda más, pero ahora se convirtió en su principal trabajo luego de cerrar de forma definitiva. Pese a todo, decidió aceptar un particular método de pago.
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El particular método de pago que un cafetero acepta en plena crisis
Rodolfo explica que el dinero en efectivo escasea y que casi todo el mundo se maneja con pagos virtuales. Como muchos de sus clientes habituales no tienen billetes ni tarjetas a mano, le ofrecen pagarle con lo que tienen: toallas o repasadores.
Lejos de rechazar la propuesta, el cafetero acepta el intercambio para "mantener la clientela y asegurar la mercadería del día", contó a Diario UNO con cierta frustración, ya que esa mañana estaba con la rueda de la bici pinchada.
Para salir a vender cada mañana, "Fito" necesita invertir entre 15.000 y 20.000 pesos en insumos. Si un día las ventas vienen flojas, ese dinero se pierde porque el pan y el café sobrantes no pueden volver a ser usados.
La realidad de este cafetero en Mendoza refleja el esfuerzo de los trabajadores independientes por sostenerse en un contexto sumamente difícil. Una muestra de ello es la rutina de todos los días de Rodolfo.
De 3 de la mañana a doce del mediodía
La jornada de "Fito" empieza muy temprano. Se levanta a las 3:00 de la mañana para preparar las cafeteras y organizar el carro. A las 5:00 compra las tortitas en el cruce de Espejo y Chile, y desde ahí arranca un recorrido fijo que incluye las esquinas de Rivadavia y Patricias, Alem y San Martín, y Garibaldi y San Martín.
Está en la calle hasta pasado el mediodía. Para sumar algo más de plata, trabaja como plomero por las tardes, aunque reconoce que ese empleo depende de que aparezca alguna changa. "Está fea la cuestión, está complicada porque no hay plata", explica Rodolfo al hablar sobre la situación actual del país.