Recomendaciones literarias

Libros: 3 autores de cuentos cortos imperdibles

Los cuentos cortos son una gran forma de disfrutar la lectura en poco tiempo. Estos 3 autores, además de publicar extensos libros, relatan conmovedoras historias breves

Entre autores argentinos y otras internacionales, hay excelentes cuentos breves para disfrutar el placer de la lectura en poco tiempo.

Estos 3 autores multipremiados dejaron un extenso legado de historias muy breves y concisas, que logran transportar al lector a mundos imaginarios en poco tiempo.

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Hay diversos libros de cuentos cortos para disfrutar en poco tiempo.

Hay diversos libros de cuentos cortos para disfrutar en poco tiempo.

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Alice Munro, Premio Nobel canadiense

La gran autora canadiense de cuentos cortos fue Premio Nobel de Literatura en 2013. Sus relatos breves son ideales para disfrutar en poco tiempo.

Los cuentos cortos de Alice Munro conmueven. La escritora hurga perfectamente en las emociones y los sentimientos humanos más básicos. Así, pinta lo mejor y lo peor de cada persona, retratando las complejas relaciones entre hombres y mujeres.

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Alice Munro tiene libros de cuentos cortos imperdibles para adultos.

Alice Munro tiene libros de cuentos cortos imperdibles para adultos.

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Manuel Mujica Lainez, escritor argentino

Reconocido escritor y periodista argentino. "Manucho" dejó un extenso legado en la cultura literaria argentina, entre la que se hallan sus cuentos: relatos breves con intensos mensajes.

Los cuentos cortos de Mujica Lainez abarcan grandes temáticas, desde la historia y los viajes, hasta la cultura, el arte y el amor. Un viaje al pasado para entender el presente de manera rápida y emotiva.

Recomendaciones: Misteriosa Buenos Aires (libro de 42 relatos breves centrados en la ciudad porteña) y Aquí vivieron (libro de 23 relatos breves que giran en torno a una casa).

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Libros. Manuel Mujica Lainez es un referente de la cultura literaria argentina.

Libros. Manuel Mujica Lainez es un referente de la cultura literaria argentina.

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Margaret Atwood, cuentista indispensable

Reconocida poeta, escritora, crítica literaria y activista canadiense. Atwood es una multipremiada escritora que saltó a la fama con su obra El cuento de la criada, que fue transformada en serie por HBO.

Además de hacer poesía, los cuentos cortos de Margaret logran conmover en muy pocas líneas, con un pensamiento directo y sin vueltas, y transportan al lector.

Recomendaciones: Lusus Naturae, Había una vez y Pan.

Aquí, Pan (1939)

"Imagina un pedazo de pan. No hace falta imaginarlo, está aquí en la cocina, sobre la tabla del pan, en su bolsa de plástico, junto al cuchillo del pan. Ese cuchillo es uno muy viejo que conseguiste en una subasta, la palabra PAN está tallada en el mango de madera. Abres la bolsa, pliegas el envoltorio hacia atrás, cortas una rebanada. La untas con mantequilla, con mantequilla de cacahuete, después miel, y lo doblas hacia adentro. Un poco de miel se te escurre entre los dedos y la lames con la lengua. Te lleva cerca de un minuto comer el pan. Este pan es negro, pero también hay pan blanco, en el frigorífico, y un poco de pan de centeno de la semana pasada, antes redondo como un estómago lleno, ahora a punto de echarse a perder. De vez en cuando haces pan. Lo ves como algo relajante que puedes elaborar con las manos.

Imagina una hambruna. Ahora imagina un pedazo de pan. Ambas cosas son reales pero tú estás en el mismo cuarto con sólo una de ellas. Ponte en otro cuarto, para eso sirve la mente. Ahora te encuentras sobre un colchón delgado en un cuarto caluroso. Las paredes están hechas de tierra seca, y tu hermana, más joven que tú, está contigo en el cuarto. Tiene mucha hambre, su vientre está hinchado, las moscas se le posan en los ojos, tú las espantas con las manos. Tienes un trapo, sucio pero húmedo, y se lo pones en los labios y en la frente. El pedazo de pan es el mismo pan que has estado guardando desde hace días. Sientes la misma hambre que ella, pero todavía no te sientes tan débil. ¿Cuánto va durar esto? ¿Cuándo vendrá alguien con más pan? Piensas en salir a ver si encuentras algo para comer, pero afuera las calles están infestadas de carroñeros y el hedor de los cuerpos lo llena todo. ¿Deberías compartir el pan o dárselo todo a tu hermana? ¿Deberías comer tú el pedazo de pan? Después de todo, tú tienes una mejor oportunidad de sobrevivir, eres más fuerte. ¿Cuánto tiempo tardarás en decidirlo?

Imagina una prisión. Hay algo que tú conoces, pero que todavía no se lo has contado a nadie. Los controladores de la prisión saben que tú lo sabes y todos los demás también lo saben. Si hablas, treinta o cuarenta o cien de tus amigos, tus compañeros, serán detenidos y morirán. Si te niegas a hablar, esta noche sucederá lo mismo que la noche anterior. Siempre eligen la noche. Sin embargo, no piensas en la noche, sino en el pedazo de pan que te ofrecieron. ¿Cuánto tiempo tardarás en decidirte? El pedazo de pan era negro y fresco y te recordó un rayo de sol que cae sobre un pedazo de madera. Te recordó un bol, un bol amarillo que había en tu casa. Contenía manzanas y peras, y estaba sobre una mesa de madera que también recuerdas. No es el hambre o el dolor lo que te está matando sino la ausencia de aquel bol amarillo. Si tan solo pudieras sostener el bol en tus manos, aquí mismo, podrías aguantar lo que sea, te dices a ti mismo. El pan que te ofrecieron es peligroso y traicionero, significa la muerte.

Hubo una vez dos hermanas. Una era rica y no tenía hijos, la otra tenía cinco hijos y era viuda, tan pobre que ya no le quedaba nada de comer. Fue a ver a su hermana y le pidió un pedazo de pan. ‘Mis hijos se están muriendo’, dijo. La hermana rica respondió, ‘No tengo suficiente para mí’, y la echó de su casa. Luego el marido de la hermana rica llegó a su casa y quiso cortar un trozo de pan, pero al hacer el primer corte, brotó sangre roja. Todos sabían lo que eso significaba. Es un cuento maravilloso, un cuento tradicional alemán.

La hogaza de pan que he creado para ti flota unos centímetros por encima de la mesa de la cocina. La mesa es normal, no tiene ninguna trampa. Un paño azul de cocina flota bajo el pan y no hay hilos que sujeten al techo el paño o el pan ni la mesa al paño; ya lo has comprobado al pasar la mano por debajo y por arriba, y no has tocado el pan. ¿Qué te detuvo? No quieres saber si el pan es real o si es sólo una alucinación que te hice ver. No existen dudas de que puedes ver el pan, hasta puedes olerlo, huele a levadura, y parece lo bastante sólido, tan sólido como tu propio brazo. ¿Pero puedes confiar en él? ¿Puedes comerlo? No quieres saberlo, imagínalo."

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