El frío y sus huellas invisibles

La ola polar deja secuelas y riesgos mortales en el cuerpo de quienes duermen en la calle

La médica Julieta Morales alerta sobre el fuerte impacto de la ola polar en la salud. Por qué el frío extremo desencadena desde hipotermia hasta infartos y ACV

Editado por Carolina Baroffio
carobaroffio@gmail.com

La ola polar que azota a Mendoza no solo tiñe de blanco los paisajes cordilleranos sino que activa las alarmas sanitarias en el llano. Con temperaturas mínimas que perforan los 0 °C, la situación se vuelve crítica para miles de personas que se encuentran en viviendas precarias o directamente en situación de calle.

No se trata simplemente de atravesar una noche de incomodidad; el frío extremo genera secuelas biológicas profundas y, en ocasiones, irreversibles.

"El frío no solo enferma: también aumenta el riesgo de infartos, ACV, neumonías e intoxicaciones por monóxido de carbono", advierte la comunidad médica.

Dormir a la intemperie con temperaturas bajo cero y de forma prolongada es nocivo para la salud de las personas.

Para comprender la magnitud de este impacto, dialogamos con la doctora Julieta Morales (MP 11350), médica clínica y jefa del servicio de Infectología del Hospital Lencinas.

Morales es además especialista en medicina biológica, funcional y sueroterapia, y docente en la UNCuyo. La profesional detalló a Diario UNO los riesgos de la exposición sostenida a estas temperaturas bajo cero y compartió pautas de prevención.

El cuerpo lucha por sobrevivir: del esfuerzo cardíaco a la hipotermia

De acuerdo con lo explicado por la doctora Morales, cuando la temperatura ambiente desciende bruscamente el organismo intenta conservar el calor reduciendo la circulación hacia la piel y las extremidades.

Si bien esta respuesta fisiológica protege inicialmente a los órganos vitales, también incrementa el trabajo del corazón y eleva la presión arterial.

Como consecuencia directa de este mecanismo, la especialista señaló que durante las jornadas de frío extremo como la de este miércoles aumentan los infartos de miocardio, los accidentes cerebrovasculares (ACV), las crisis hipertensivas y las descompensaciones cardíacas.

Los adultos mayores corren más riesgo de enfermarse si permanecen en la intemperie en una jornada de ola polar.

Más aún en personas en situación de calle. "Para ellas, el frío no es una molestia: es una amenaza para la vida", aseguró la médica. Y manifestó que existe la falsa creencia de que el frío solo produce resfríos cuando en realidad puede desencadenar eventos cardiovasculares graves.

Asimismo, Julieta Morales advirtió que cuando el cuerpo pierde calor más rápido de lo que puede producirlo aparece la hipotermia, una emergencia que puede ser mortal.

Julieta Morales (MP 11350) es médica clínica y jefa del servicio de Infectología del Hospital Lencinas.

Al principio se manifiesta con temblores intensos, dificultad para hablar, cansancio extremo y desorientación. Si la exposición continúa, la temperatura corporal sigue descendiendo y pueden presentarse pérdida de conciencia, arritmias, paro cardiorrespiratorio e incluso la muerte, siendo las personas en situación de calle -que permanecen horas a la intemperie- el grupo de mayor vulnerabilidad.

El colapso respiratorio y el desgaste del frío crónico

Desde su experiencia en infectología, Julieta Morales subrayó que las bajas temperaturas favorecen la aparición de infecciones respiratorias y agravan severamente las enfermedades preexistentes.

Cuadros de bronquitis, neumonías, gripe, crisis asmáticas y exacerbaciones de EPOC aumentan significativamente durante estos meses más fríos del año.

A esto se le suma el peligro de las viviendas con humedad, filtraciones y escasa ventilación que favorecen la proliferación de hongos ambientales, empeorando las alergias especialmente en los niños.

En días de frío extremo con el de este miércoles, los hospitales colapsan de pacientes con enfermedades respiratorias.

Por otra parte, la doctora Morales hizo hincapié en que el problema no termina después de una noche helada, ya que el frío sostenido también enferma lentamente y sus consecuencias pueden acompañar a la persona durante muchos años.

Es que, según su mirada científica, las personas que atraviesan inviernos enteros viviendo en condiciones precarias "sufren un desgaste progresivo del organismo que favorece a un mayor riesgo cardiovascular e infecciones respiratorias repetidas".

A su vez empeora enfermedades pulmonares y aumenta el dolor articular o muscular persistente; así como se produce un deterioro del estado nutricional, ansiedad, depresión y alteraciones del sueño, entre otros trastornos que causa atravesar el frío en la calle.

El monóxido de carbono: otro enemigo silencioso

Frente a la desesperación por las temperaturas bajo cero, muchas familias recurren a braseros, hornallas, estufas a leña o calefactores sin la ventilación adecuada. Y las noticias de incendios o accidentes por intoxicación de monóxido de carbono empiezan a multiplicarse en los diarios.

En este sentido, la médica Julieta Morales confirmó que este es uno de los mayores peligros del invierno.

Los especialistas consideran un riesgo mortal calentar un ambiente con el fuego de las hornallas.

"Al ser un gas sin olor, color ni sabor, puede acumularse dentro de una vivienda sin que las personas lo adviertan, produciendo dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia y debilidad, llegando en casos graves a ocasionar convulsiones y hasta la muerte por falta de oxígeno", describió la médica.

Al respecto, la infectóloga remarcó que cada invierno se atienden intoxicaciones que podrían haberse evitado con medidas muy simples de prevención, tales como mantener una ventilación mínima, revisar anualmente los artefactos con un gasista matriculado, controlar que la llama sea siempre de color azul y jamás utilizar hornallas o dormir con braseros encendidos.

La ola polar y un desafío que excede a la medicina

La médica clínica e infectóloga reflexionó sobre cómo la pobreza, las viviendas precarias y la falta de acceso a una calefacción segura transforman una condición climática en un grave problema sanitario y social, concluyendo que proteger a las personas del frío no significa únicamente repartir abrigo.

Para Julieta Morales esto implica garantizar de forma integral viviendas seguras, calefacción adecuada y asistencia para quienes más lo necesitan, ya que cada muerte por hipotermia o intoxicación por monóxido de carbono es, en gran medida, una tragedia prevenible.

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