La isla fluvial más grande del mundo está en América del Sur y supera el tamaño de varios países

Este santuario ecológico en América del Sur, es hogar de pueblos originarios y conserva un ecosistema amazónico vital.

En el corazón del Amazonas brasileño, cerca del punto donde confluyen cuatro estados del país, se encuentra la isla fluvial más grande del mundo: la isla Bananal, que ocupa una superficie de 19.162 kilómetros cuadrados.

La isla escondida en el Amazonas que es más grande que muchos países y protege una biodiversidad única

Este enorme territorio es considerado uno de los santuarios ecológicos más importantes de Brasil debido a su gran biodiversidad. Su paisaje combina extensas áreas de vegetación tropical, ríos y una amplia variedad de especies animales que conviven en un ecosistema único de América del Sur. Además de su riqueza natural, la isla es hogar de comunidades indígenas que mantienen sus tradiciones y formas de vida desde hace siglos.

La isla está ubicada en medio del río Araguaia, uno de los principales cursos de agua del centro de América del Sur, que forma una importante cuenca junto al río Tocantins antes de desembocar en el océano Atlántico. Su ubicación convierte a Bananal en un punto estratégico dentro del ecosistema amazónico. En su territorio habitan pueblos originarios distribuidos en 15 aldeas, que conviven con la flora y fauna del lugar.

¿Cómo es esta isla de América del Sur?

Con aproximadamente 350 kilómetros de longitud y 34 kilómetros de ancho, la isla Bananal fue descubierta el 26 de julio de 1773 por el explorador José Pinto Fonseca, quien inicialmente la bautizó como isla de Santa Ana. Su nombre actual surgió posteriormente por la presencia de extensas plantaciones de banano en la zona.

Desde 1973, el tercio norte de la isla, con una superficie de 5.577 kilómetros cuadrados, forma parte del Parque Nacional Araguaia, una reserva natural donde se encuentra la Mata do Mamão, un bosque tropical considerado uno de los principales atractivos del turismo ecológico de Brasil.

El resto de la isla, con unos 13.585 kilómetros cuadrados, cuenta con protección legal como reserva cultural destinada a preservar los territorios y las tradiciones de los pueblos indígenas que habitan la región.

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