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La chef mendocina que organiza cenas a ciegas para que la gente viva una experiencia gastronómica única

La emprendedora tiene su propia pyme de comida saludable, pero investiga y le gusta innovar. Su propuesta ya se ha realizado en Mendoza y Córdoba

Llegar a un restaurante sin saber lo que se va a comer, suena al menos como una experiencia gastronómica inquietante para los comensales. Si a esto se le agrega que la cena va a ser literalmente a ciegas, todo se pone mucho más extraño.

Sin embargo, la chef Marisa Ortiz -quien tiene un emprendimiento de comida saludable -asegura que los participantes se van felices después de vivir esta experiencia fuera de lo común, en la que se deja de lado la vista y se potencian los cuatro sentidos restantes.

La chef dialogó con Diario UNO para contar de qué se trata la innovadora propuesta que ya se ha realizado en Córdoba y Mendoza, y que próximamente se va a volver a poner en práctica.

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Marisa tiene todo preparado para la cena a ciegas.

Marisa tiene todo preparado para la cena a ciegas.

Del teatro a ciegas a la comida con antifaz

Marisa, que además de chef es profesora de inglés, es una persona muy interesada en las neurociencias y en la necesidad del ser humano de buscar nuevas experiencias.

"Mi inspiración fue ir a ver una obra de teatro a ciegas, fui en septiembre del año pasado. Inmediatamente quise adaptarlo a una experiencia gastronómica. Pensé que si recreábamos la vivencia pero con comida, iba a ser una bomba".

Su primera cena a ciegas la hizo a beneficio de la escuela de una amiga, que se ubica en Colonia Caroya, provincia de Córdoba.

La comunidad de esta escuela está levantando su propio edificio, sustentable, y lo están haciendo a pulmón, entonces Marisa decidió colaborar organizando una cena a ciegas.

Marisa Ortiz - Cena a ciegas (10).jpeg
La cena es maridada con cinco vinos diferentes.

La cena es maridada con cinco vinos diferentes.

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La chef describió el resultado de lo que sucedió en Córdoba como "hermoso" y "único". Además, comentó que generó tanto interés en la gente, que el 24 y 25 de mayo lo repetirán en este lugar de Córdoba, pero ya será para unas 50 personas.

A raíz del éxito que tuvo la propuesta, decidió realizarla en el hotel Postales de Chacras, donde está ubicada su pyme Mantelito Comida Saludable.

Cómo se vive la experiencia de comer a ciegas

Para realizar la experiencia en Mendoza, Marisa reunió a 8 personas que no todas se conocían entre sí. Fueron personas solas y algunas en pareja.

La idea es hacerlo para grupos de gente que se conoce entre sí, se genera un ambiente hermoso, muy divertido, la gente comienza a compartir vivencias.

Durante la recepción, en la cual se les da la bienvenida a los participantes con una copa de espumante y una pequeña entrada, se dan las instrucciones acerca de la modalidad de la cena y se les entrega el antifaz. Es el único momento de la cena en la que todos pueden ver.

"Una cena a ciegas es sobre todo, un acto de confianza de quien se se sienta a comer. Es muy difícil dejar que alguien te alimente sin estar viendo lo que estás comiendo" "Una cena a ciegas es sobre todo, un acto de confianza de quien se se sienta a comer. Es muy difícil dejar que alguien te alimente sin estar viendo lo que estás comiendo"

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La chef derrocha simpatía.

La chef derrocha simpatía.

“Cómo es tan personalizada, la vamos orientando a lo que la gente le interesa. Si asiste algún enólogo, la podemos orientar más al tema del maridaje de comida y vino. También hubo docentes que participaron y se interesaron por aspectos más bien del aprendizaje sensorial que se genera a través de esta práctica.” comentó.

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Marisa destacó que este tipo de vivencias también sirve para romper un poco con los paradigmas de lo que se come usualmente y tratar de incorporar nuevos aromas, sabores y texturas a la alimentación diaria.

La idea es llevar adelante la cena poniendo en funcionamiento todos los demás sentidos para reemplazar a la vista. El resultado es, según aseguró la organizadora, sorprendente.

“Es increíble como el cerebro se puede adaptar a estas situaciones fuera de lo común” “Es increíble como el cerebro se puede adaptar a estas situaciones fuera de lo común”

En qué consiste la cena a ciegas

Lo primero que hace Marisa es entrar en clima con los participantes. Charla un poco con ellos, les cuenta sobre quién es y a lo que se dedica: “Es una forma de abrir tu mente y comenzar a explorar tus sentidos”.

Luego de esta introducción, los participantes se colocan el antifaz y es la chef la encargada de llevarlos a cada uno a la mesa.

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¿Qué estoy tomando?. Al final de la cena se sabrá.

¿Qué estoy tomando?. Al final de la cena se sabrá.

Los invitados no ven el lugar donde van a cenar. No saben ni dónde están ni lo que van a comer. Sólo escuchan la música del mítico grupo mendocino Miles de Años.

Una vez que están sentados, Marisa les da un tiempo para que se familiaricen con el espacio, y puedan percibir a través del tacto, lo que hay a su alrededor: cubiertos, servilletas, copas.

Luego comienza la cena, que se realiza con un menú de cinco pasos, maridada con cincos diferentes vinos. Este maridaje es producto del trabajo de Marisa con una amiga que es sommelier y le ayudó a armar la propuesta.

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En cuanto a lo que van a cenar, ninguno de los participantes lo saben en ese momento. Sin embargo, esto se charla previamente con la chef, que consulta acerca de alguna restricción alimenticia y gustos de quienes van a compartir la experiencia. Por ejemplo, si alguno de los participantes no come pescado, se respeta esta costumbre. Obviamente, si la restricción es por cuestiones de salud, también está contemplada en el diseño del menú.

Una vez que terminan de comer el postre, se colocan todos los platos sobre la mesa, y se les pide a los participantes que se saquen el antifaz para que puedan ver lo que comieron.

“En este momento, charlamos de lo que vivieron y cómo les resultó la propuesta”.

Qué pasa cuando se quitan el antifaz

La reacción de las personas después de haber pasado por esta práctica tan fuera de lo común, es muy sorprendente.

“La gente se queda admirada de cómo trabaja el pensamiento durante la comida. Hay quienes se imaginaban el lugar diferente, más grande, o se quedan admirados de haber comido algo que antes no habían probado”, concluyó.