El director de estudios del Seminario Arquidiocesano de Mendoza, salió a desmentir algunas interpretaciones apocalípticas de la Biblia y de los llamados “secretos de Fátima”, que ciertos sectores están relacionando con el coronavirus y difundiendo por las redes.
Te puede interesar: A partir de este martes, sólo se podrá salir a hacer compras según la terminación del DNI
“Hay unos pocos que difunden lecturas fundamentalistas de la Biblia y aprovechan versículos fuera de contexto para presentar la pandemia de la Covid-19 como una especie de castigo divino, o instrumento de persuasión enviado por Dios”, dijo el presbítero Willy Rubia, doctor en Teología Bíblica y director de estudios del Seminario Arquidiocesano de Mendoza.
El sacerdote indicó que “también han circulado interpretaciones lamentables de los llamados “secretos de Fátima”.
Esta última aclaración se refiere a los “Tres misterios de Fátima” según el nombre que le da la tradición católica a los “tres secretos” que la Virgen de Fátima le habría confiado a tres pequeños pastores portugueses, en 1917.
El 13 de julio de 1917, los niños Lucía dos Santos y sus primos Jacinta y Francisco Marto, afirmaron que la Virgen María les había confiado tres secretos en forma de profecías.
Dos de los secretos se revelaron en 1941, en un documento escrito por Lucía para ayudar con la canonización de sus primos, mientras el tercero debía quedarse en secreto, aunque el obispo de Leiria le ordenó a Lucía que lo pusiera en escrito para presentarlo al Papa.
El texto del tercer secreto fue revelado por el Papa Juan Pablo II, el 26 de junio del 2000.
Justamente este tercer secreto es al que ahora algunos le dan especial valor y que relacionan con la imagen solitaria del Papa Francisco I, cuando dio la bendición Urbi Et Orbi en la desolada plaza de San Pedro.
Un párrafo de aquella carta escrita por Lucía dos Santos dice que “vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a cómo se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza. El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino”.
Intentando llevar tranquilidad a algunos fieles, el sacerdote Rubia aclaró que “en tiempos de prueba, se generan interrogantes, angustias y temores” y subrayó que “la Biblia bien leída y rezada nos sostiene, nos ilumina y nos alienta”.
Pero el presbítero indicó que “junto a muchos que aprovechan las redes para ofrecernos la Palabra de Dios y sostenernos en la fe, hay unos pocos que difunden lecturas fundamentalistas de la Biblia y aprovechan versículos fuera de contexto para presentar la pandemia de la Covid-19 como una especie de castigo divino, o instrumento de persuasión enviado por Dios”.
Luego acotó que “la Biblia atestigua que, si bien Dios no quiere el mal, cuando éste se produce por algún motivo Él entra en la historia para ayudar al hombre a repararlo, a superarlo y a que, en el proceso, se rehaga como hijo y hermano”.
Luego se refirió puntualmente a “los secretos de Fátima” y dijo que “también han circulado interpretaciones lamentables de los llamados “secretos” de Fátima” e indicó que “muchas veces han sido interpretados y manipulados para difundir ideologías religiosas y políticas, y para componer mensajes apocalípticos como se está haciendo ahora”.
