La Ciudad de Mendoza y AYSAM, el municipio comenzó a implementar un sistema de reparación de tuberías "no invasivo", una técnica que permite solucionar filtraciones y roturas estructurales sin levantar una sola baldosa ni romper el pavimento.
El procedimiento se basa en el uso de camiones equipados con tecnología de encamisado. A través de las bocas de registro existentes, se introduce una manga de fibra de vidrio impregnada en resina que se adhiere a las paredes del caño viejo. Tras un proceso de polimerización, la nueva estructura adquiere una dureza superior a la del material original.
Esta innovación llega para dar respuesta a uno de los mayores reclamos de los vecinos y comerciantes del microcentro: las calles cortadas por tiempo indeterminado. Al no requerir excavadoras ni grandes movimientos de suelo, las intervenciones que antes demoraban semanas ahora se resuelven en una sola jornada de trabajo.
La Ciudad destacó que este avance es parte de un plan integral de modernización que busca convertir a Mendoza en una "Smart City", donde la eficiencia técnica se traduce directamente en una mejor convivencia ciudadana y menores costos operativos para el Estado.
Una solución definitiva para el deterioro de las cañerías antiguas
El principal valor de este método reside en la vida útil que otorga a la red de saneamiento. Al crear una tubería continua y sin juntas dentro de la antigua, se eliminan los puntos críticos por donde suelen producirse filtraciones que terminan socavando el terreno y provocando hundimientos en la calzada.
Además del beneficio vial, el impacto ambiental es significativamente menor. La reducción en el uso de maquinaria pesada disminuye la huella de carbono de la obra y evita la acumulación de polvo y sedimentos que suelen afectar la calidad del aire en las zonas de obra tradicional.





