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Gassimou Barry, el largo camino de un hombre libre

El guineano Gassimou Barry durante dos años estuvo preso, acusado de un femicidio que no cometió. Ahora, el primer día judicial de 2021, vino a Mendoza a buscar la resolución que lo certifica como un hombre totalmente libre y podrá, después de mucho tiempo en Argentina, obtener su DNI

Gassimou Barry está sentado en la plaza. Sonríe, repasa anécdotas, bromea y, de tanto en tanto, recuerda momentos trascendentales de su vida. Esa vida, la de un hombre negro, la de un hombre que, hasta en la más mínimas cosas, ha tenido que luchar por ser un hombre libre y vivir la vida simple de cualquier mortal. Casi como una ironía, está sentado en un banco de la Plaza España, de la ciudad Mendoza. Una plaza blanca en un territorio dominado, al menos económicamente, por blancos. Y los blancos lo miran cuando pasan caminando. Algunos con curiosidad. Una chica, que pasea a su perro, hasta mira y sonríe. Otros también miran, con un gesto extraño en sus caras. Un gesto como el de quien ha visto una araña en su casa y no sabe si gritar, correr, empujarla con el escurridor hacia el desagüe o, simplemente, aplastarla. Quizás esa es la primera razón por la que Gassim estuvo preso en San Rafael durante casi 2 años por un crimen que no cometió. Ahora, después de tanto, este hombre guineano vino a Mendoza a buscar un papel que certifica su inocencia plena, absoluta, y poder finalmente tramitar su documento nacional y ser un ciudadano argentino más, un hombre libre.

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Gassim nació en Guinea. Su padre murió cuando él tenía 11 años y su madre lo crio junto a cinco hermanos. En 2009 se ganaba la vida en el puerto de Senegal, cargando arroz en los barcos que partían hacia el Atlántico. Un día tomó la la drástica decisión de arrojarse al mar, aún no sabiendo nadar, y treparse a uno de los barcos, para viajar de polizón. Pensaba que el navío iba a Europa, un viaje relativamente corto, pero resultó ser que la travesía duró 28 días y concluyó en el puerto de San Lorenzo, en Santa Fé.

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La vida en Argentina no fue simple y se transformó en más compleja que la que llevaba antes cuando, en septiembre de 2016, estaba realizando venta callejera en la mendocina San Rafael. Por levantar un teléfono celular que había encontrado en una acequia, lo involucraron en el femicidio de Florencia Peralta. Durante dos años estuvo detenido e imputado en esa causa, como autor del crimen. Guillermo Rubio, su abogado defensor, puso su propia casa para que le dieran la prisión domiciliaria y después de mucho batallar junto con el defensor oficial Jorge Vitale, logró el sobreseimiento. Por ese crimen, después fue juzgado y condenado a prisión perpetua Damián Ortega, ex pareja de la víctima.

Después, junto a Claudia Rosa Alhassimou, que fue lo mejor que le ha pasado en esta su nueva patria, trabajaron mucho para construir y reconstruir una vida que merezca ser vivida.

Ahora, en este inicio de febrero, pasaron por Mendoza para, además de visitar a antiguas amistades, buscar en Tribunales los últimos papeles que certifican que Gassim es un hombre libre, honesto, trabajador. Que sea un optimista eterno es algo que certifican quienes se han cruzado en su camino.

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La reconstrucción de la vida en libertad no fue simple. Tuvieron que empezar de cero, con mucho esfuerzo allá en Monte Grande, de donde es Claudia. Tenían un local comercial que sostenían con mucho esfuerzo, hasta que llegó la pandemia y tuvieron que aumentar aún más el esfuerzo y la creatividad. "Nos reinventamos", dice ella, y Gassim lo refrenda.

Claudia, docente de música en jardines de infantes privados tuvo que "adaptarme a dar clases virtuales, a usar las herramientas de internet. Me pasé madrugadas grabando videos para los chicos y Gassim hacía de director y camarógrafo".

En tanto él, debido a que las ventas habían bajado estrepitosamente, aprendió a reparar celulares y, para eso, también pasaba horas conectado aprendiendo por al web.

Pero llegó enero y decidieron tomarse un respiro. "Son las primeras vacaciones reales que nos tomamos. Antes habían sido escapadas de un par de días", dice Claudia, que decidió planear un viaje por el sur, por el mar y las montañas, "para que Gassim conozca un poco y poder compartir con él algunos lugares que yo ya conocía y adoro".

Así fue que pasaron por Las Grutas y después cruzaron Río Negro para ir a Lago Puelo, El Bolsón, Bariloche...

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Después el viaje siguió hacia el norte, hasta llegar a San Rafael, aquella ciudad que había tratado tan mal a Gassim y en donde estuvo detenido casi dos años. Pasaron por la casa del abogado Guillermo Rubio, aquel al que Gassim le debe gran parte de su libertad. Fue casi una revancha.

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Y después la ciudad de Mendoza. Recorrieron casa por casa, saludando a aquellos que estuvieron en los momentos difíciles y se tomaron el tiempo para disfrutar algunos lugares que hace unos años no habían ni siquiera conocido.

"Creo que ya visitamos a todos los negros, ahora podemos irnos", dice Gassim, riendo.

Ya se ha cerrado el círculo. Gassimou Barry es un hombre definitivamente libre, sin cargas. Ahora solo queda ser feliz.

La bitácora de Gassimou Barry

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-Gassim nació en Guinea. Su padre murió cuando él tenía 11 años y su madre lo crió junto a cinco hermanos, dos mujeres mayores y tres varones más pequeños.

-El 2009 lo sorprendió al joven ganándose la vida en el puerto de Senegal, cargando arroz en los barcos que partían hacia el Atlántico.

-Un día se arrojó al mar, ingresando a un buque carguero, junto a otros tres jóvenes africanos, pensando que el buque iba a Europa y que el viaje duraría unos 5 días.

-Pero el barco tenía destino el puerto de San Lorenzo, 23 kilómetros al norte de la ciudad argentina de Rosario y el viaje demandó 28 días. Los descubrieron hambrientos y deshidratados.

-Se alojaron en una casa de una familia, que le cobraba al Estado por ellos, hasta que Gassim decidió abandonar el lugar y comenzar a tratar de abrirse camino por sí mismo.

-Con las primeras ganancias alquiló una casa junto a otros hermanos, como se llaman entre ellos y después conoció a Claudia, en una feria de colectividades. Ella baila danzas africanas.

-El noviazgo se afianzó, reunieron fondos y montaron un local completo en Rosario, donde había ropa y bijouterie, mientras Gassim seguía vendiendo en la calle.

-Alquilaron una casa, junto a uno de los jóvenes que había llegado con Gassim de polizón.

-Gassim, musulmán ortodoxo aunque no practicante, tiene un profundo sentido de la solidaridad y al poco tiempo tenía viviendo en la casa a 10 compatriotas recién llegados.

-La convivencia multitudinaria no fue simple y, en enero de 2012, Gassim decidió abandonar Rosario.

-La pareja viajó a Mendoza y alquilaron un local en la zona de los persas y también alquilaron una casa cerca de la peatonal.

-Más allá de algunas dificultades, todo fue bastante bien hasta 2016, cuando las ventas disminuyeron drásticamente y la pareja comenzó a tener problemas entre ellos y dejaron de convivir, aunque siguieron manteniendo contacto.

-Gassim vivía en un hotel y seguía con la venta callejera, que era poca. Para aumentarla, el hombre viajaba al interior de la provincia con su mercadería, especialmente a Santa Rosa y a San Martín.

-El 13 de septiembre de 2016, el mismo día que Florencia Peralta fue estrangulada, Gassim y un compatriota recién llegado al país, viajaron a San Rafael para tratar de vender sus mercaderías.

-Tuvo problemas con inspectores municipales, que le incautaron la mercadería y solo aceptaron devolvérsela si Gassim dejaba San Rafael.

-Gassim es bueno para negociar y acordó en la Municipalidad que él sacaba los pasajes de regreso a Mendoza, a cambio de que le regresaran la mercadería. Cuando caminaba rumbo a la terminal para sacar los pasajes, cuando estaba cerca de la catedral y frente a la plaza, vio en el fondo de una acequia un teléfono celular. Lo agarró y lo guardó en el bolsillo. Era el teléfono de la asesinada Florencia Peralta, pero él no lo sabía.

-Gassim compró los pasajes, retiró la mercadería de la comuna y se subió a un micro de la empresa CATA. Previamente había comprado un chip para colocárselo al teléfono encontrado. Ya en viaje lo prendió y se sacó algunas selfies. Esa activación iba a quedar registrada y sería el principal y único elemento que lo mantuvo involucrado en la causa y privado de la libertad durante un año y cuatro meses.

-En julio de 2017 Gassim había viajado a Rosario a vender. Fue en ese momento cuando una comitiva de la Policía de Mendoza llegó a allanar el comercio y la casa de la pareja. La investigación del femicidio de Florencia Peralta había logrado detectar la activación del celular de la víctima y se consideró que esa era una pista importante. Gassim fue detenido en Rosario pocas horas después y Claudia viajó inmediatamente a verlo. Era 9 de julio de 2017.

-El abogado Guillermo Rubio, integrante de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y también parte de la Comisión por la Prevención de la Tortura, se enteró del caso. También había entrado en alerta el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.

-Rubio -junto al defensor público Jorge Vitale- logró que le concedieran a Gassim la prisión domiciliaria y, para eso, el abogado le cedió su vivienda.

-A mediados de marzo de 2019, la Justicia sobreseyó a Gassimou Barry, después de 587 días preso.