¿Por qué el logro deportivo de Faustino Oro, un chico de 12 años, es tan importante y tan repleto de significados? Porque la Argentina necesita historias de éxito, y niños ejemplares que salgan del promedio mediocre en el que fue sumida la educación.
Una realidad que vemos y sufrimos cada vez que se conocen los resultados de las pruebas PISA o Aprender.
Nuestros chicos tienen extendidos problemas de lectoescritura y dificultades para las matemáticas. Pero a la vez, existe Faustino Oro. El Messi del ajedrez, como lo bautizó otro genio, Garry Kasparov, meses atrás.
Del pelotazo contra la pared al ajedrez
En 2020, Faustino era un niño de seis años que en plena pandemia les reventaba las paredes a pelotazos a sus padres. Porteño, hincha de Vélez y amante del fútbol; a su madre se le ocurrió que el chico debería aprender a jugar ajedrez -en la familia hay algunos aficionados- para sublimar tanta actividad.
Seis años después de aquel inicio, Faustino Oro es Gran Maestro a los 12 años, 6 meses y 26 días, logro que terminó de conseguir el sábado en Cerdeña. Un prodigio precoz que sólo por unas semanas no batió el récord del niño indio Abhimanyu Mishra, que lo consiguió a los 12 años y cuatro meses. Semejante desempeño y tal genialidad han estado reservados a un puñado de ajedrecistas en 1.500 años de desarrollo del juego. Faustino es uno de ellos.
Genios precoces como Faustino Oro
No todos los genios precoces llegaron luego a campeones del mundo. Puede que el más famoso, señala el GM Pablo Ricardi en una columna que escribe en La Nación, haya sido Bobby Fischer, que consiguió su título de GM a los 15 años, en 1958. Pasaron treinta años hasta que ese récord se desmoronó. Hoy no es raro ver grandes maestros adolescentes, en época de internet, informática, motores de cálculo e IA.
En el siglo XX, formar a un Gran Maestro llevaba décadas. Ese tiempo se fue acortando drásticamente. Hoy, el campeón del mundo es el Indio Gukesh Dommaraju. Tiene 19 años. Fue Gran Maestro en 2019, a los 12 años y 7 meses, marca que Faustino acaba de romper.
El prodigio argentino venía batiendo récords de precocidad de desempeño, de ránking, fue el más joven en llegar a maestro FIDE primero y Maestro Internacional después, y ahora es GM. El más precoz que haya tenido Argentina, y el único latino que asoma en el mundo para competir en la élite del ajedrez mundial, según señala el maestro Ricardi.
El nivel de juego de Faustino sorprende, porque piensa, ataca y defiende como un maestro experimentado. Los puristas dirán que la falta conocimiento estratégico de ciertas posiciones. ¡Pero tiene 12 años!
Ajedrez y educación
Ahora… pensando en la educación, la Argentina y el desarrollo de nuestros niños: ¿cómo hacemos para generar más Faustinos y menos chicos de desempeño regular o malo?
Semanas atrás, en un foro económico importante que hubo en el Hotel Llao Llao, Faustino fue invitado. En un reportaje dijo que el talento no alcanza, que lo principal es el trabajo. “Puede que tenga algo de talento… pero es esencial el trabajo duro. Yo a la mañana voy a la escuela y a la tarde entreno seis horas diarias”, contó a un streamer.
Cuánto cuesta entrenar a un prodigio de ajedrez
Mantener a Faustino en alto nivel cuesta un mínimo de 10.000 dólares mensuales. Tiene un equipo deportivo en el que están su padre Alejandro -que lo representa-, un entrenador especial para cada fase del juego, lo auspicia Mercado Libre y tiene el apoyo de la agencia internacional Wasserman (ahora The Team), que se dedica al marketing deportivo y a representar talentos.
Su familia en algún momento vendió todo y se fue a España. Dejaron sus carreras por el sueño de Fausti. En aquel país, el ajedrez tiene un apoyo público y privado notable y es posible hacer una carrera. Al punto que hace poco, el ajedrecista número 1 de la Argentina, Alan Pichot, decidió cambiar de bandera y representar a España. Fue muy polémico.
Transformar a un prodigio, a un talento como Faustino, en un deportista exitoso y de élite conlleva mucho dinero, sacrificio, y esfuerzo. Lo primero no está al alcance de todos. Pero es importante la detección temprana de estos genios precoces, en el deporte, arte o capacidad que fuere. Y apoyarlos. En eso es fundamental el rol de la escuela.
Faustino aprendió rápido, pronto le empezó a ganar a experimentados maestros, le pusieron un entrenador particular y lo llevaron al club Torre Blanca en Palermo, y su carrera se hizo indetenible.
Más ajedrez, y no menos
La Argentina ha tenido un gran desarrollo del ajedrez infantil, y Mendoza en particular ha tenido jugadores probablemente más talentosos que Faustino a su edad. Pero tenemos desventajas. Hoy, cuesta conseguir un millón de pesos en esponsoreo para organizar un torneo sencillo.
Más ajedrez, y no menos. De paso, es un buen mensaje para la vicegobernadora Hebe Casado y quienes trabajan en la ley hojarasca. En Mendoza existe la ley 5476, que determina la difusión de ajedrez en las escuelas. Pero nunca se cumplió. No totalmente. Fueron esfuerzos aislados de montar planes de ajedrez escolar. Hoy, intentan derogarla, cuando lo que habría que hacer en todo caso es mejorarla, dotarla de fondos y cumplirla.
Para que haya más niños como Faustino Oro con chances similares, y menos como los pibes empobrecidos que hacen “esquina” con birra y faso, sin más horizonte que ese.
(Nota del autor: ¿Por qué escribo sobre Faustino? Juego ajedrez desde 1982, hace 44 años. Los másteres MN Eduardo Hualpa y MF Jorge Fernández fueron mis maestros. Nunca llegué a ser titulado, ni seré campeón del mundo. Pero he conseguido amigos para toda la vida, y sólo una vez -en 2014- fui campeón mendocino de ajedrez blitz. Se aprende más de las derrotas. Las victorias sólo alimentan el ego, por un rato).




