El calor fue tanto que la membrana se derritió, el alquitrán se filtró por la loza y chorreó por los tirantes y las paredes de la casa. Fue tanto el calor, que las herramientas del taller se fundieron y quedaron totalmente deformadas. “Perdimos todo, absolutamente todo”, dice Cristian, que saca cuentas y estima que necesitaría un crédito varias veces millonario para recuperar las maquinarias y todo lo que había en el galpón. Un crédito lo suficientemente blando como para que pudiera devolverlo y sobrevivir entre tanto.
Hasta el sábado la vida de Cristian Adrián Aguilar (43) y Gabriela Vega (37) parecía que estaba bien encaminada en San Martín. Con sus 5 hijos, de entre 3 a 16 años, y un taller de rectificación de motores que habían armado en 2010, miraban al futuro con optimismo, aún con la dificultad de situación económica actual. “Vivíamos al día”, dice Cristian.
En ese taller de rectificación, de Italia 631, “trabajábamos todos. Mi cuñado, yo, mi mujer y hasta los niños colaboraban cuando regresaban de la escuela”, dice. La casa estaba junto al taller. Alquilaban.
Pero el sábado todo cambió. “De lunes a viernes trabajábamos de 8 a 21, pero los sábados casi nunca abríamos. Pero el sábado pasado tenía que venir un cliente a traer unos repuestos y estuvimos hasta las 13”, dice Cristian.
El hombre le propuso entonces a su familia irse a un camping, hacer un asado y pasar la tarde. Eran las 13.40 cuando salieron hacia el Club Tacurú, distante a unos 3 kilómetros hacia el oeste. “A las 15.40 me llama un amigo y me dice: Cristian, me parece que tu casa se está incendiando”, recuerda. “Salí a la ruta y desde ahí se veía la columna de humo”, dice.
La casa y el taller se consumieron totalmente. Lo que había se quemó o se derritió debido al enorme calor. No se salvó nada.
“Estamos viviendo en la casa de mi hermano, con colchones en el piso”, cuenta. El problema no es solo lo que tenían en la casa, sino la pérdida total del taller, con herramientas y maquinarias muy costosas.
Para colmo no tenían seguro. A principios de 2018 recibieron como pago varios cheques que no tenían fondos y eso les produjo un desfasaje que derivó en que se les cayera la póliza.
Como alternativa, publicaron en grupos de Facebook un llamado a la solidaridad.
Allí escribieron: “Les pedimos si pueden solidarizarse con este momento amargo que nos toca vivir, junto a mi familia.
Necesitamos vivienda, herramientas del rubro, vestimenta, ropa de cama, mercadería, cualquier mueble.
Tal vez lo que para ustedes ya está en desuso, para nosotros es muy importante. Si saben de alguien que puede darnos una mano, también les agradecemos”.
Para contactarse con la familia, hay que mandar msm, WhatsApp o llamar a los números 2634548343 y 2634800555.
