La música abarca en su historia miles de músicos e instrumentos musicales que marcaron un antes y un después. Tal como este órgano, que fue totalmente extraño, extravagante y peligroso, pues desafiaba cualquier norma de seguridad al funcionar con fuego y no con aire.
Era el siglo XIX cuando se creó el primer motor de combustión interna quemando gas dentro de un cilindro, pasó por varios modelos de uso hasta que alguien le dio una aplicación asombrosa: en la música.
En aquel tiempo la dinámica era inventar nuevos instrumentos acorde a la época de Ilustración y así es como nació el pirófono.
Uno de los instrumentos musicales más extraños del mundo funcionaba con fuego
El mundo está lleno de curiosidades, inventos y creaciones incluso peligrosas. Asi ocurrió en este caso donde la combustión interna además de servir en los motores modernos para mover los autos, inspiró una idea poco creíble, pero real: usar explosiones para generar música.
Cuando en el siglo XIX el progreso tecnológico empezó a fusionarse con la música y la creatividad que podría surgir allí, el pirófono le ganó a las arpas de vidrio y armónicas cristalinas para que tubos de vidrio estallaran armónicamente con fuego para emitir notas musicales.
El proceso fue progresando con el tiempo, primero se observó que el hidrógeno caliente dentro de tubos podía producir sonidos, luego se asoció esos sonidos con tonos y finalmente, se refinó la técnica al ubicar la llama del fuego en puntos específicos del tubo para generar frecuencias estables.
Básicamente, Georges Frédéric Eugène Kastner fue el responsable de que cada detonación generada por una mezcla gaseosa bien colocada dentro de un tubo produjera una vibración. Si esta coincidía con la frecuencia natural del tubo, se obtenía un tono. Así nacía una especie de música generada sin cuerdas ni viento, sino por explosiones minúsculas de fuego.
En 1873, presentó el pirófono en Viena y más tarde lo patentó en varios países como un órgano de fuego capaz de tocar tres octavas en la escala cromática, con un sonido cercano al de la voz humana. Sin embargo, el ingenioso creador de uno de los instrumentos musicales más extraños del mundo no logró convertir su invento en un éxito.





