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Descubrimiento

Está dentro de los oídos: científicos descubren una potencial manera de diagnosticar el Parkinson

A través del uso de la inteligencia artificial, un grupo de científicos chinos realizó un gran descubrimiento respecto al Parkinson

A través del uso de la Inteligencia Artificial, los científicos pudieron diferenciar entre personas sanas y pacientes con Parkinson con gran precisión.

En concreto, la diferenciación se basa en cuatro compuestos específicos presentes en la cera de los oídos, ya que cada uno de ellos presenta concentraciones diferentes en aquellas personas con el trastorno de Parkinson presente.

Para comprobar la eficacia del modelo, se utilizaron muestras de 209 personas, de las cuales 108 tenían diagnóstico confirmado de Parkinson.

Los científicos señalan que el cerumen dentro de los oídos es una muestra ideal por su estabilidad, ya que al estar dentro del oído está menos expuesto al aire y a contaminantes ambientales que otras secreciones como el sebo de la piel.

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Aunque los resultados son prometedores, los científicos encargados de este descubrimiento insisten en que por ahora todo se trata de resultados preliminares, y será necesario comprobarlos masivamente para aplicar métodos de detección del Parkinson a gran escala.

Cuáles son los primeros síntomas del Parkinson

Los primeros síntomas del Parkinson pueden ser sutiles y a menudo se confunden con el envejecimiento normal o con otras condiciones:

  • Pérdida de olfato: puede ser un síntoma temprano y significativo.
  • Trastornos del sueño: dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o movimientos violentos durante el sueño (trastorno del sueño REM).
  • Cambios de humor: depresión, ansiedad o apatía.
  • Estreñimiento: dificultad para evacuar.
  • Cambios en la expresión facial: "máscara facial", donde la expresión facial se reduce.
  • Dificultad para tragar: puede llevar a la pérdida de peso y desnutrición.
  • Cambios en la escritura: la escritura puede hacerse más pequeña o difícil de leer.
  • Problemas de habla: el habla puede volverse más suave, monótona o difícil de entender.
  • Temblor: suele comenzar en una mano o pie y puede afectar también al brazo, pierna, mandíbula o cabeza.
  • Rigidez muscular: músculos permanecen contraídos durante largos períodos, lo que puede causar dolor y dificultad para moverse.

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